
“Partimos de una infinidad hasta integrarnos en sistemas diferenciados y en ocasiones autónomos, que a su vez, conforman grandes sistemas que en forma sinérgica, impulsan el desarrollo de la humanidad.«
ROMAIL
En el tercer milenio de la era cristiana y, en especial, su primer siglo, serán considerados como el «Tiempo de la Conservación Ambiental». La humanidad, y sobre todo los líderes sociales, políticos y económicos, están tomando de manera progresiva (aunque muy lenta), conciencia de la grave situación ambiental del planeta. Por esta razón se profundiza, en la actualidad, la necesidad de concebir cualquier proyecto, con la consideración previa del impacto ambiental que provocará y por lo tanto, debe incluir en su formulación e implementación, Programas de Adecuación Ambiental, Restauración y Minimización de daños ambientales.
Entre otras cosas, la información y conocimiento, unidos y dirigiendo la herramienta a que hacemos mención, con una política de Estado contenida en un realista Plan de Conservación, Defensa, Mejoramiento y Desarrollo Ambiental, provoca, inmediatamente, la generación de potenciales soluciones a los problemas ambientales. En ese sentido, la formulación e implementación de soluciones efectivas al problema de la contaminación ambiental negativa, es el gran reto del siglo XXI, y sobre la base de lo dispuesto en los diferentes eventos internacionales realizados durante la década de los ochenta e inicio de los noventa, encontramos como visionaria conclusión generalizada que:
“La Educación Ambiental es la herramienta más efectiva y confiable con la que puede contar el hombre para enfrentar el gran reto que representa reparar todo el daño que hemos ocasionado al planeta…..
“Las bases para la construcción de una nueva forma de sociedad, podemos encontrarla en la Educación Ambiental y es tarea de los educadores ambientales contribuir a encontrarla… «
Convencidos de que debemos formarnos, concienciarnos, sensibilizarnos y ayudar con la formación, concienciación y sensibilización de nuestros semejantes, presentamos para la consideración, de quién tenga en sus manos, el programa para el Desarrollo de la Información de Masas y Organizaciones Sociales –“DIMOS”–, que pretende romper con el paradigma de consecuentes fracasos en los programas similares que se han querido implantar en Venezuela y el mundo. Para esta primera fase o grupo de comentarios, y como muestra de la forma totalmente diferente, en que se está asumiendo la Gestión Integral del Ambiente, se ha propuesto el impulso de un proceso socioepistemológico en materia ambiental, cuya herramientas serán, la creación de grupos socioproductivos de Educación Ambiental, que, dentro de un esquema netamente operativo, difundan no sólo información, sino que sirve de vaso comunicante entre las comunidades y las instancias de gestión, para lograr difundir el conocimiento generado y promover la participación ciudadana en la Gestión Integral del Ambiente.
Esto justificará, que de forma paralela, se realice una revisión de las causas que motivan los reiterados fracasos de las iniciativas producto generalmente del sector privado y algunas veces del sector oficial, orientadas a la Gestión Integral del Ambiente.
Entre otras causas, pueden señalarse que no ha existido un convencimiento real de la necesidad de conservar, mejorar y defender el Ambiente, como elemento esencial para alcanzar su desarrollo y con ello, el desarrollo sustentable del ser humano, pero en esencia, todas las causa que podamos encontrar, obedecen a la falta de información objetiva sobre el tema ambiental, que diga o contenga la verdad proveniente de investigaciones orientadas al beneficio de la humanidad y no, de los grandes intereses económicos que dominan la política y la producción mundial
Asimismo, debe considerarse, que el vasto sector privado que incursiona en programas para la conservación, defensa y mejoramiento del ambiente, sobre todo en propuestas informacionales, lo hacen bajo condición tácita de incrementar sus ventas o ganancias, sin importarle el impacto negativo que sobre las fuentes de materias primas y sobre los consumidores se provocan. Siendo el caso que, cuando se incrementan las ventas, el peso sobre la producción se incrementa y por consiguiente, sobre las fuentes de materias primas.
Por otra parte, sobre los consumidores gravita la inocencia de los niños que participan en los programas escolares de «reciclaje», sobre-consumiendo los alimentos, para liberar lo más pronto posible sus envoltorios y así llevarlos a las escuelas para que éstas a su vez, obtengan algún beneficio. Estas dos señas fundamentalmente, marcan el fracaso de todos y cada uno de los programas de «reciclaje» en las escuelas y la creciente falta de motivación en los adultos por verse afectada su capacidad económica.
El Programa para el Desarrollo de la Información de Masas y Organizaciones Sociales –“DIMOS”–, como parte de la herramienta de gestión integral del ambiente, se encuentra debidamente estructurada, pero además, se plantea como medio de obtención de recursos económicos, que permita sustentar todo su proceso operativo, sin depender de terceros, que al final, provoquen su fracaso, al supeditarlas a intereses políticos y económico apartados del proceso de atención y satisfacción de necesidades sociales de las comunidades. En tal sentido, es indispensable el cambio de paradigmas tradicionales, por nuevos enfoques que involucren el impulso del Proceso Socioepistemológico garantizando que las ideas, planteamientos y propuestas en general que provengan de las comunidades, sean tomados en cuenta y ensayados como bases fundamentales del desarrollo social. El Programa para el Desarrollo de la Información de Masas y Organizaciones Sociales –“DIMOS”– se concibe como un medio o herramienta de Gestión Integral del Ambiente, para contribuir con la consecución de los fines del Estado, y en si mismo, es un medio de satisfacción de necesidades y, en último término, es un medio de obtención de recursos económicos para su propia sustentabilidad. En definitiva, la mayor justificación para realizar la presente propuesta, la misma que sirve para avalar su aceptación, es la necesidad imperante e inaplazable, de realizar las gestiones en pro de la conservación, defensa y mejoramiento Ambiental, con el firme objeto de contribuir con el desarrollo sustentable, que desde nuestra óptica, no es más que el desarrollo autóctono.
