¡Imaginemos el Aula! – 1ra clase: «La Corrupción Puntofijista»

Hablar de corrupción, encanta a las personas que se oponen por oponerse, al gobierno y a la Revolución Bolivariana, y en general a los oposicionistas que, no teniendo otro argumento para oponerse, siempre terminan argumentando que la Revolución es la «cuna de la corrupción» y Chávez el «mesias» de la misma.

La corrupción, es ciertamente una conducta reprochable y condenable, que ha estado presente en la sociedad venezolana, siglos antes de la llegada de Chávez; de hecho, El Libertador Simón Bolívar, por decreto condenó a muerte, a todo funcionario público que resultara culpable de tal conducta; pero el tema de este capítulo, no es ¿desde cuándo está presente la corrupción en nuestro país?, el tema es, mostrar que durante las cuatro décadas que van, desde 1958 hasta 1998, la corrupción administrativa supera con creces a la ocurrida en las dos décadas y dos años que han transcurrido desde 1999.

La realidad es que, lo que ocurría en las décadas del «puntofijismo», con la corrupción, es que se mantenía oculta, hasta que, uno de los partidos políticos del modelo bipartidista que le tocaba estar en oposición, la utilizaba para alcanzar nuevamente la silla presidencial o, los propietarios de los medios de penetración masiva la utilizaban para obtener preventas del gobierno de turno.

Actualmente, la información sobre hechos de corrupción es del dominio público, así como, difundir cualquier cantidad y tipo de mentira por los medios de penetración social masiva y las crecientes redes virtuales de interacción.

En la presente entrada o documento, comenzamos a realizar una serie de análisis sobre el tema, describiendo hechos documentados sobre la corrupción ocurrida durante la denominada quinta República y cómo estos hechos, constituyen un proceso generalizado, continuado, política y socialmente estructurado de contaminación negativa de la sociedad, basada en el proceso que define la democracia como una perversión, desviación o corrupción de la República, conforme a los postulados de Aristóteles.

Por estas razones, es que la lucha contra la corrupción no es tarea fácil, pero tampoco imposible, que requiere acciones conjuntas de todos los sectores de nuestra sociedad, comenzando por el control social y político del protagonismo personalizado e impulsando el protagonismo colectivo y comunal, como mecanismo de control social de la corrupción; las comunidades, es decir, la sociedad venezolana tiene que – de una vez por todas – comprender que la «democracia representativa» quedó en el pasado y, debemos tomar el rumbo de la «democracia participativa y protagónica» o mejor dicho, el rumbo de la sociedad participativa y protagónica; de otra manera, la lucha contra la corrupción, se hará cada vez más cuesta arriba.

Con esta primera entrega, esperamos inciar un proceso de investigación que oriente la lucha contra la corrupción como mecanismo de saneamiento social, en pro de una sociedad más justa y necesaria.

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