Mitos políticos o Matriz de opinión muy mal intencionada
Retrospectiva
Son curiosos – para no decir por ahora, peligrosos – los efectos que genera en la memoria humana y colectiva, el manejo o manipulación de la historia que realizan los intereses ideológicos y políticos de las clases dominantes, conjuntamente con el desconocimiento de los hechos que son parte de la historiografía de la sociedad, que hacen igualmente las clases dominadas y que, en consecuencia, la memoria colectiva de los dominados es fácilmente manipulada por los dominantes; tanto es así, que la juventud de hoy – en su mayoría – y un gran porcentaje de unos no tan jóvenes, desconocen y menosprecian la importancia de la historia para el devenir y diseño del futuro, así como y por ejemplo, una encuesta que se realice actualmente, sobre quién fue el factor preponderante en la derrota de Alemania en la segunda gran guerra euroasiática, daría como resultado que fueron las fuerza militares del país sin nombre ubicado al norte de Nuestra América, cuando en realidad, esa fuerza entró en guerra bastante tiempo después de iniciada la misma y, el factor preponderante en la derrota de Alemania, fue la resistencia y los aportes dados por la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialista (U.R.S.S.); otro ejemplo – más regional – ¿qué país, ha expoliado la mayor cantidad de riquezas naturales de nuestra Venezuela?; las respuestas seguramente serán: desde China, pasando por Irán, Siria, Corea del Norte, la propia Rusia, llegando hasta Cuba, pero todos olvidan, que desde 1865 aproximadamente, los intereses económicos del capitalismo asentados en el país sin nombre ubicado al norte de Nuestra América y en Gran Bretaña su “Madre Patria”, se han llevado nuestras riquezas naturales a precios irrisorios, y cuando no se lo han llevado de forma directa, lo han realizado utilizando mecanismos perversos, como el que se le impuso a nuestro país a finales del siglo XIX y que tuvo como consecuencias – entre otros – el bloqueo de nuestras costas y economía en los primeros año del siglo XX, durante el mandato de Cipriano Castro (GONZÁLEZ – 2018); incluso hoy, luego de más un siglo de la ocurrencia de los hechos descritos y de dos décadas de la llegada de la Revolución Bolivariana, la depredación ambiental nacional y mundial, tiene sus orígenes en el subsistema capitalista, pero este encuentra siempre, la manera de no ser verdadera o realmente culpado por los daños ambientales y sociales que causa o propina al planeta y mucho menos, que cubra con los daños que eso genera, además de atender a las penas corporales que sus operarios merecen.
Hoy día nadie recuerda – otro ejemplo más – lo que pasó con la población “El Pao” ubicada al sur–este del estado Bolívar y la explotación de las minas férricas en ese eje de actividad, agrícola inicialmente y luego convertida en minera, lugar donde se localizaban los yacimientos de mineral de hierro, con el mayor tenor de hierro en el planeta, de hecho, el mineral obtenido de esas minas, se denominaba PNP, que significa: “Pellas Naturales del Pao”, debido a que, el grado de homogeneidad del mineral y su contenido de hierro, no requería del proceso físico de pellar el mineral, como se hace actualmente con el mineral que se extrae de la serranía férrica de Ciudad Piar en lo que pudiera quedar del Cerro Bolívar, Altamira y otros frentes de extracción; el mineral extraído en El Pao, una vez triturado, era transportado en trenes hasta el muelle de Palúa en San Félix, y de allí a barcos de transferencia para ser llevado a siderúrgicas en diferentes lugares del planeta.

Un “paseo” por la población de El Pao, nos dejaría un agrio sabor, un vacío memorial colectivo que reflejaría, el creciente desconocimiento de la verdad histórica de nuestro país en lo general y de nuestra región en lo territorialmente inmediato; una población como El Pao, con un agradable clima templado, de vocación extremadamente agrícola, productora de alimentos para gran parte del sur oriente venezolano, fue transformada en población minera, abandonado sus sembradíos y destruido su medio físico natural de manera significativa y sin posibilidades de restauración. A partir de 1994 – en tiempos que no se pensaba en Revolución Bolivariana ni nada por el estilo – fue abandonada a su suerte, debido supuestamente al “agotamiento” de las mimas, y entregada al gobierno nacional por intermedio de Ferrominera Orinoco, C.A., para que, resolviera los problemas sociales y económicos que la explotación minera había dejado y profundizado, en aspectos y conceptos científico asimilados al tema ambiental, estaríamos hablando de “Pasivos Ambientales”, que a la fecha – agosto de 2021 – todavía no han sido estimado y mucho menos calculado.
Ahora bien, qué dejaron décadas de extracción minera en esa población, cuya tradición era esencialmente agrícola y no minera; dejo miseria, carencia de identidad Patria y rompimiento con las costumbres ancestrales de la población, a cambio de un “comisariato” que importaba los alimentos que regalaban a los trabajadores de la empresa, los mismos alimentos que en su mayoría, se producían ancestralmente en el sector; dejo destrucción y contaminación ambiental negativa y en especial, la expoliación de nuestro recursos naturales, por poco o nada a cambio.
Asimismo sucede con otros hechos y situaciones a lo largo y ancho del país; nadie recuerda que en el lecho del Lago de Maracaibo, hay unos cuantos miles de metros de tuberías abandonadas, pero llenas algunas con sustancias químicas y otras todavía conectadas, representando uno de los focos de contaminación negativa más grandes del país, el “espaguetis” le llaman desde mucho antes de la supuesta nacionalización de la industria; nadie recuerda el desastre ambiental de Oritupano y Morichal Largo en Monagas, ni los barriles de la muerte en Carabobo y otras regiones del país; las lagunas de lodos rojos de Bauxilum, posiblemente una de las tres situaciones ambientales conflictivas, más peligrosas de Guayana, conjuntamente con la contaminación negativa provocada por el mercurio en la explotación aurífera ilegal y la deforestación debido a la minería ilegal y tráfico de especies maderables, y así, un sinfín de hechos que deberían caracterizar la memoria colectiva en cuanto al daño que nos han hecho, sólo para expoliarnos de nuestros recursos naturales, daños que por cierto, ni Cuba, Irán, China ni Rusia provocaron, los provocaron las empresas inglesas y las de su antigua colonia, que se adueñaron ampliamente del país, luego del derrocamiento de Cipriano Castro a principios del siglo XX; pero veamos otro ejemplo – nuevamente – pero a nivel cultural e histórico, los nombres de los comercios en el país, hasta el año 2003 aproximadamente, eran relativos o relacionados, casi exclusivamente, con expresiones en lenguaje inglés, diez y nueve de cada veinte empresas, pequeñas, medianas o grandes, tenían nombres escritos o que se pronunciaban en inglés; entonces: ¿quién real y efectivamente invadió al país?
Realmente es preocupante, además de triste y vergonzoso, que personas que se quieren mostrar como cultas, como supuestos profesionales y sobre todo, que pretendan hacernos creer, que defienden los intereses de la nación, lo que hacen es el ridículo, cada vez que defienden a quienes por siglos nos han sometido y han expoliado nuestros recursos naturales; un periodista, un historiador, un abogado, un politólogo, un sociólogo y un político de profesión, que desconozca la historia patria, que la tergiverse en función de sus intereses, sin importarle cuanto perjudica al país, no es venezolano, es un accidente geonatal, al que se le debe quitar la nacionalidad venezolana y exigirle la salida inmediata del país, y si está fuera de nuestras fronteras, prohibirles de forma absoluta la entrada, sin contar otras sanciones legales como el decomiso de bienes materiales, revocatoria de títulos universitarios entre otros; basta de tanta complacencia e impunidad.
Para que todos aquellos, los que atacan al país y a la Revolución Bolivariana, comiencen a respetar y valorar lo que tienen y que es de todos los verdaderamente venezolanos y venezolanas, más allá de cualquier posición o formación ideológica, refiriéndonos solamente a los hechos, la contaminación negativa del ambiente venezolano, los pasivos ambientales que se han acumulado por más de cien años, de los que, las fuentes bibliográficas indican que datan desde 1878 de manera incipiente, en forma más amplia a partir de 1908, y de modo intenso a la par con la segunda gran guerra euroasiática en 1943, manteniendo – desafortunadamente – su intensidad de crecimiento hasta la actualidad, por lo que, no fue la Revolución Bolivariana la que provocó o permitió lo descrito en materia ambiental en contra del país, fueron los lacayos de los gringos, que gobernaron a Venezuela desde Gómez hasta el segundo mandato de Caldera, con las excepciones de los derrocados: Medina Angarita y Gallegos; ciertamente, la Revolución Bolivariana ha debido detener y revertir el proceso de deterioro ambiental, error histórico que en algún momento, nos pasará factura. Lo sucedido antes de Gómez, es otra historia de entreguismo y traiciones, que la hemos descrito y analizado en otros trabajos también referidos al tema ambiental, que se han convertido en fuentes bibliográficas del presente ensayo; a título de ejemplo, el presidente afrancesado en 1874, ordenó verter todas las aguas servidas al río El Guaire, marcando así, el inicio de su proceso de destrucción ambiental en lo que se conoce como El Valle de caracas, situación que persiste hasta la fecha con fuertes indicadores de crecimiento. (GONZÁLEZ – 2018)
Pero la contaminación negativa del ambiente, no sólo de Venezuela – nuestra República Bolivariana – sino de todo el planeta, es una sola parte del escenario criminal que se tejió sobre toda la humanidad; muchos han sido los mecanismos diseñados y desarrollados para someternos y dejar que nos expolien permanentemente, y particularmente a Venezuela, por ser lo que somos y tener lo que tenemos, la agresión ha sido particularmente especializada y específica, no nos han invadido militarmente como a la gran mayoría de los países americanos, desde México hasta Chile o Argentina, donde algunos fueron invadidos de manera directa – con la fuerzas militares gringas – otros, fueron invadidos indirectamente con la implantación de dictaduras militares apoyadas y sustentadas por los gringos, y otros como Venezuela específicamente, con la figura rechazada por historiadores de “dictadura democrática”, que consiste en gobiernos electos representativamente, que defienden los intereses del sistema neoliberal, y se comportan en la realidad, como dictaduras militares, permitiendo y propiciando los procesos de transculturización y colonialismo cultural de nuestro pueblo; el pueblo venezolano, era un gigante dormido, que despertó gracias a la barbarie económica de Ronald Reagan y de los presidentes Luís Herrera (Copei), Jaime Luisinchi y Carlos Andrés Pérez (AD), en la década de los años ochenta, es una masa social, una sociedad que no puede ser sometida por la fuerza – a decir de los gringos – se somete sólo si se le pervierte, se le droga y se le transculturiza. (GONZÁLEZ – 2005)
Así que, “El Colonialismo de la Biósfera” (RONCERO – 1974) no comenzó con la llegada de la Revolución Bolivariana en 1999, llegó con la “Revolución Industrial”, con la invención e industrialización del motor a combustión interna a finales del siglo XVIII, y con la mercantilización de todo, gracias al subsistema capitalista de producción; el trabajo de Roncero, nos muestra, con suficientes reseñas de fuentes documentales y científicas, cómo el proceso de contaminación ambiental negativa, se magnifica mundialmente con hechos realmente singulares que sería bueno, pero muy bueno revisarlos, como la utilización indiscriminada del DDT, el uso de energía de fuente nucleoatómica en bombas de destrucción masiva, los desecho de bifeniles, mercurio orgánico e inorgánico y tantos otros supuestos accidentes ambientales; en particular, hablando sólo del caso venezolano y específicamente de la región Guayana, los pasivos ambientales, es decir, el monto en dinero necesario para subsanar los daños al ambiente y a la sociedad, acumulados durante el siglo XX y particularmente desde 1960 con la aparición de la Corporación Venezolana de Guayana y sus empresas adscritas, son infinitamente mayores, en todas las proporciones que nos imaginemos, a los beneficios que las empresas básicas debían dar y que no dieron en ningún momento de su historia, en manos de los extranjeros o en manos de supuestos venezolanos, mucho de ellos, accidentes geonatales, que no son más que, aquellos que hubieren preferido nacer en otros horizontes y que defienden y alagan permanentemente a sus explotadores, amos y expoliadores, son tan miserables, que desconocen – creemos – totalmente la verdadera y grandiosa historia de nuestra Patria; veamos en los siguientes capítulos, partes de esa historia – conforme la venimos describiendo y analizando – para luego, con citas de trabajos hechos por personas que no son para nada revolucionarios, afirmaciones de la verdad sobre la supuesta productividad y ruina de la empresas básicas de Guayana, discursos que por cierto, cambió radicalmente con la llegada de Hugo Chávez al poder, porque ahora, los corruptos reconocidos y confesos antes de 1998, resultan que son “héroes”, “supuestos patriotas” que defienden la Patria, haciéndonos escuchar las aberraciones: “Con mis corruptos no se metan”, “Con mis asesinos no te metas” o, “Con amos no te metas”.
Tan falsa es la afirmación que: las empresas básicas eran eficientes antes de la llegada de la Revolución Bolivariana, que en 1997, el Ministro de Planificación del gobierno de Caldera, afirmo, que las empresas básicas de Guayana, debía privatizarse, porque el gobierno no podía seguir manteniéndolas, porque nunca, habían dado ganancias, coincidiendo con las declaraciones del presidente del Fondo de Inversión de Venezuela (FIV), principal accionista de dichas empresas, asimismo, contribuye a confirmar la baja rentabilidad de las empresas, los estudios realizados antes de 1998, donde se aprecia, que Venezuela y con ello, la región Guayana Venezolana, no es una isla económica, obedece a la crisis del neoliberalismo mundial, por ello, veamos lo que se expone en la Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales:
“ En los índices de crecimiento económico regionales -los cuales no han podido mantener una tendencia de crecimiento estable como en períodos anteriores- sigue reflejándose una alta participación de capital especulativo, al igual que en el resto del mundo, donde el capital financiero es exponencialmente mayor al correspondiente a la economía real.
En Venezuela a pesar de haberse retrasado -con respecto a los restantes países latinoamericanos- la explosión de la crisis en los últimos diez años, fundamentalmente después de la firma del refinanciamiento de la deuda en 1986, se ha venido manifestando de manera particularmente dramática sobre todo si se considera la caída drástica del ingreso per cápita de la población.
Sin embargo, se debe advertir que a pesar de la gravedad actual de esta situación, en el país no se ha logrado comprender las causas estructurales que han propiciado el agravamiento de la crisis, y por lo tanto no se han vislumbrado posibilidades de solución real para los próximos años. Todo lo contrario, si se toman en consideración las orientaciones de los planes de ajuste estructural que en Venezuela se han intentado implementar como respuesta, tenemos que estos tienden a agudizar aún más los males, sobre todo debido al reforzamiento que se hace de la nación como productora de materias primas. Visto en perspectiva este modelo extractivista primario conduce al rezago nacional en el contexto internacional y aumenta las presiones sobre el medio natural y las comunidades locales. Como demostración, de esta situación, a continuación desarrollaremos el caso de la Región Guayana.” (DE LISIO y LA CORTE – 1998)
El texto citado, demuestra sin lugar a dudas, que el supuesto desarrollo de la región guayanesa venezolana, no obedeció – como se explicará en los capítulos siguientes – a un sentimiento Patrio o de reconocimiento real y efectivo de nuestras potencialidades, sino a consolidarse como fuente permanente de materias primas, sin importar las consecuencias negativas para el ambiente y los habitantes de la región y el país; asimismo, la siguiente cita, evidencia en la tecnología de las empresas básicas de Guayana, se encontraban en un elevado nivel de obsolescencia:
“ Por otro lado, se plantea una nueva orientación hacia el mejoramiento de la competitividad de las industrias metálicas básicas de Guayana. Para ello, se deberían atraer capitales privados para la formación de nuevas empresas, así como para el desarrollo de las existentes (excepto Ferrominera del Orinoco), mediante asociaciones estratégicas que permitan solventar la crisis y modernizar el complejo industrial. Las asociaciones estarán dirigidas a las áreas de hierro y acero (Sidor, Fesilven, Pellas, Semiterminados), de aluminio (Alcasa, Bauxilum, Venalum) y minera (Minerven).” ((DE LISIO y LA CORTE – 1998)
Para el tema ambiental, debemos decir, que tanto en el XVIII y IX planes de la Nación, prácticamente fue excluida la situación ambiental de la región guayanesa, al punto, que en el IX plan, apenas se previó un gasto que no alcanzaba los 22 mil millones de bolívares para todo el país, pero excluyendo a Guayana y, debemos recordar, que la “fantabulosa” solución para el problema de los lodos rojos de BAUXILUM, consistía en pagar a una empresa canadiense-francesa, una cantidad que superaba los mil trescientos millones de dólares, sin la posibilidad de descontarse el valor de la infinidad de recursos y potenciales aprovechamiento que se pueden obtener de dichos rojos, incluyendo el licor.
Con un poco de sarcasmo, indignación, rabia, tristeza y profundas ganas de cambiar la realidad, esperamos que, con el presente documento, comencemos a tener una mejor conciencia de la realidad guayanesa, de manera que, cuando hablemos del tema, lo hagamos con objetividad, con nacionalismo y respeto a la Patria y su historia.
Sí responsablemente, quieres saber más, descarga el documento que se adjunta, donde podrás ampliar la información, con datos y sus fuentes; invitándote a apoyar el trabajo de DIMOS en cuanto esté a tu alcance, por ahora, nos despedimos.
