Seguramente hoy, a 76 años de la comisión de uno de los crímenes continuado más vergonzoso que haya conocido la humanidad, donde todavía no hay consenso sobre el número de víctimas fatales, sin embargo, las cifras que se presentan sobrepasan con creses el cuarto de millón de muertes al momento de las detonaciones, unas decenas de millones de muertos, dentro de la década siguiente a las explosiones y, una cantidad indeterminada luego de la referida década, vemos con profunda indignación, que a los líderes de las potencias que se hacen llamar “desarrolladas”, les importa un “bledo”, que los pueblos del mundo, pongan los muertos para que ellos – los poderosos – saqueen cada vez, las grandes riquezas del planeta.
Sí hay una razón, para que todo el mundo, todos los pueblos pisoteados del planeta se unan, debe ser no sólo, detener la devastación ambiental a la que, los grandes intereses del capitalismo nos tienen sometidos, sino detener: y QUE SEAN LOS PUEBLOS DEL MUNDO, LOS DESPOSEÍDOS, LOS MARGINADOS, LOS SUBDESARROLLADOS O TERCERMUNDISTAS, LOS QUE PONGAN SU CALIDAD DE VIDA Y EN DEFINITIVA, SU PROPIA EXISTENCIA EN BENEFICIO DE LOS RICOS Y PODEROSOS.
“Destellos Radiactivos en la Atmósfera”, es una prueba más, de lo que los grandes intereses del capitalismo, hacen con la humanidad y el ambiente, sin importarles en absoluto nada, ni siquiera su propio futuro o el de su descendencia.
En agosto de los años 2019 y 2020, recordamos – como todos los años – los crímenes de Hiroshima y Nagasaki, reiterando y repitiendo las mismas denuncias y citando el mismo documento como base para tales denuncias con pocas variantes; en el 2021, profundizamos más en la denuncia, porque no sólo tenemos que tener presente lo que viene sucediendo con la radiactividad desde el año 1943, ahora nos enfrentamos también con al menos, dos nuevos crímenes que los operadores del capitalismo están impunemente cometiendo como son: la contaminación bacteriológica que coloca a la humanidad en escenarios pandémicos permanentes y el colonialismo de la biosfera.
Hemos mantenido el documento base para y a partir del mismo, hacer las denuncias, sin embargo, en esta oportunidad, hemos reforzado las denuncias con la incorporación de otros documentos y consideramos que debemos incorporar también, un análisis del referido documento base, que como se afirmará al principio del escrito, de alguna manera, cambió, en parte, la percepción de la situación ambiental mundial, de quien tiene la responsabilidad de dirigirse a las y los lectores, percepción que ya había cambiado significativamente, con los hechos que se refieren y que, fueron desarrollados en la obra intitulada: “La Basura – Paradigma de Penetración y Transculturización – Novela histórico – política para la formación ideológica –, escrita por este servidor en 2016.
Con “Lágrimas sobre el helado”, documento escrito por el oceanógrafo Jacques-Yves Cousteau, como se afirmará, también representó un sensible impacto en mi percepción sobre la problemática ambiental; pero no deja de lado, la necesidad de realizar ciertas consideraciones y aclaratoria, sobre el propio documento y sobre su autor.
Por otra parte, el primer país que accionó no una, sino dos bombas nucleoatómicas, fue el país guerrerista ubicado al norte de Nuestra América y que fue, ese mismo país, quién inicia el armamentismo nucleoatómico en 1943 con el “Proyecto «Manhattan”; las bombas de Hiroshima y Nagasaki no surgieron de la nada, surgieron de los plagios hechos por los servicios de inteligencia del país sin nombre ubicado al norte de Nuestra América en Euroasia y por el desarrollo del proyecto «Manhattan”, que inicio en 1943 con una asignación de 2.000 millones de dólares, cifra que representa el 14,3% del denominado “Plan Marshall”, diseñado para la reconstrucción de la gran península occidental de Euroasia, es decir, Europa, luego de finalizada la segunda guerra euroasiática; pero no sólo eso, también su país – el de Cousteau – hizo ensayos nucleoatómicos en el Pacífico Sur. Así que, la responsabilidad del incremento permanente de los destellos radiactivos en la atmósfera, es compartida y todos los gobiernos de los países involucrados, son delincuentes ambientales, delincuentes planetarios, culpables por delitos de lesa humanidad, y deberían empezar ya, a pagar sus culpas; por todo esto, hay que concluir, que indistintamente de la información que nos llega con el documento “Lágrimas sobre el helado”, hay que leerlo con “ojo crítico”, para no hacerse cómplice o copartícipe de la paranoia del gobierno gringo y sus lacayos en contra del comunismo.
El 6 y 9 de agosto de 1945, el mundo se enteró, la humanidad se enteró de la forma más infernal posible, que la pugna por el poder hegemónico militar y económico, había abierto un interminable y creciente caudal de lágrimas, que caerían no sólo sobre el helado, porque no podemos considerar que sólo los niños del presente y los del futuro en el siguiente medio siglo, sufrirían las secuelas de la contaminación ambiental negativa de naturaleza nucleoatómica; también los hombres y mujeres de ese entonces, sin contar los cientos de miles que perecieron en cada evento catastrófico vinculado con la radiactividad.
Hoy día, no solo tenemos la amenaza de los accidentes en plantas que utilicen reactores y combustible de fuentes nucleoatómica y el lanzamiento de mega bombas de destrucción masiva como las bombas “U”, “H” y “N”; hoy nos amenazan con mucha más fuerza, los desechos radiactivos, las bombas con sustancias radiactivas empobrecidas, que son tan mortales como las otras, con la diferencia que, al que se le incrustan partículas con sustancias radiactivas empobrecidas como el Uranio empobrecido y los desechos radiactivos, se convierte en un foco de contaminación ambulante. Ante este particular, debemos decir que, la bajeza humana del sionismo concentrado en el único gobierno sionista del planeta y su cómplice, el que carece de verdadero nombre y está ubicado al norte de Nuestra América, diseñaron y han utilizado bombas fragmentarias con sustancias radiactivas – Uranio empobrecido y desechos radiactivos –.
Los destellos radiactivos en la atmosfera, son una realidad solapada, invisibilizada, ocultada y sobre todo, ridiculizada, conforme hace el subsistema capitalista, con los desastres que provoca en el ambiente y las víctimas que esos desastres cobran durante la ocurrencia del evento y los años siguientes al mismo.
Esperamos que el documento motive a la mayor cantidad posible de personas, a trabajar en la conservación, defensa y mejoramiento del ambiente, a sensibilizarnos y concienciarnos cada día más y, esperamos, nos apoyen en los proyectos de DIMOS, como por ejemplo, la Primera Enciclopedia de Educación Ambiental.

