Introducción
El traslado de un lugar a otro, no fue un problema para el ser humano, sino hasta que se tejieron los intereses de la primera clase dominante, dando así, inicio al primer subsistema de explotación y expoliación de la sociedad y el ser humano; transportar valores, mercancías y luego líderes mercantiles, implicó un progresivo complejo de acciones que derivaron en sistemas de transporte, primero individual, luego colectivo, hasta llegar a transportación masiva de personas y cargas.
La situación del transporte a nivel mundial es realmente crítica, la densa red de intereses que lo ha atrapado – al transporte – no se destejerá en el siguiente medio siglo, por el contrario, se densificará más, excluyendo de su beneficio a miles de millones de personas en todo el mundo, situación que se inició y avanza de manera sostenida, con la llegada del nuevo milenio; en la primera década del siglo XXI, los españoles llegaron a afirmar, que para poder utilizar el sistema metro de ese país, tendrían que ponerse trajes de gala, porque con los nuevos costos del servicio, su acceso estaría reservado para noches de gala y para las clases más adineradas; asimismo sucede en otros países de la gran península occidental euroasiática, y en países como Chile, Argentina, Uruguay Paraguay entre otros, en el horizonte suramericano.
Por otra parte, el transporte colectivo también presenta crecientes y complejos problemas en cuanto el mantenimiento de la vialidad, de las unidades y del personal que labora u opera el servicio, él que está cada día peor pagado y atendido; sí también, el transporte individual – el que se realiza con unidades automotoras propias – también está deteriorándose, más allá que lo modelos de vehículos presenten mejoras año a año, la adquisición de los vehículos, el mantenimiento de los mismo, los costos de combustible y el mantenimiento de las vías, hacen que el tener y mantener un vehículo particular, sea imposible para las clases sociales menos adineradas, sobretodo, porque el poder adquisitivo de las referidas clases sociales, se debilita en cada momento y en todo el planeta.
La cuarta alternativa que ha utilizado la humanidad para transportarse como lo es el andar con sus propias extremidades inferiores – por cierto, la más antigua – y ahora en el análisis le sumamos la bicicleta, tampoco está fácil que digamos; por una parte la contaminación ambiental atenta contra los ciclistas y los que caminan para trasladarse de un lugar a otro, cuyas distancias no excedan de los cinco kilómetros en promedio, y por otra parte, los problemas de inseguridad personal creciente, y la debilitación progresiva de las condiciones de salud de las personas, alejan las posibilidades de trasladarse en bicicleta, o de realizar largas caminatas.
Antes de continuar, tengamos presente que el análisis que se expondrán en los capítulos del presente trabajo, sólo considera el transporte terrestre, con énfasis en el transporte superficial, no incluye el transporte fluvial, marino ni aéreo, son temas de otros análisis y de otros contextos.
Por lo que podemos apreciar, al final a la humanidad le quedará como únicas alternativas, el transporte colectivo y el transporte masivo para satisfacer sus necesidades de transportación ya que, los vehículos particulares cada día estarán más privativos, y el transporte por propia sangre (andar en bicicleta o caminar), serán prácticamente imposibles, por estas razones, estamos obligados desde ya, a mejorarlo, defender y sobretodo, transformarlo en un sistema de servicio público, verdaderamente eficiente, efectivo y humanizado, que cumpla con su función social, muy por encima y alejado del fin mercantil y económico que tiene en la actualidad.
“El Dilema Eterno del Transporte en Venezuela y Cómo Resolverlo”, busca precisamente despertar ese interés, para que todas las personas, toda la sociedad venezolana, se aboque desde ahora, a buscar las mejores alternativas para que, en un futuro cercano, tengamos el mejor sistema de transporte masivo de personas y cargas del planeta.
Para alcanzar el objetivo, el documento se ha dividido en una especie de seis capítulos, comenzando con una Retrospectiva del tema en específico, con sus implicaciones y connotaciones a nivel nacional e internacional, donde se pretende analizar y concluir, que la calidad actual de la prestación del servicio de transportación de personas y cargas, de forma masiva o colectiva, no depende del servicio propiamente dicho y de aparente capacidad o incapacidad del elemento sociopolítico del Estado nacional para administrarlo, existen otros factores que inciden y que escapan de forma absoluta de nuestro control o dominio; seguidamente, analizamos el asunto en los sectores o zonas populares, en el siguiente capítulo titulado “Servicios de Transporte para Zonas Populares”, donde ya, se comienzan a introducir ideas generales de propuestas para resolver la situación y satisfacer la necesidad de transportación; así llegamos al capítulo dedicado mayoritariamente al Metrobus – Sistema de Transporte Superficial de Personas – pero también, incluimos el transporte terrestre de manera colectiva y masiva en general, con las ideas de propuestas para resolver de igual forma la situación y satisfacer la necesidad de transportación, con el análisis correspondiente del contexto y la situación actual del servicio.
Es indudable que entre líneas y muy explícitamente, hay críticas y observaciones a la manera como se ha venido administrando el servicio de transporte de personas y carga en nuestro país, por ello, para que la crítica sea constructiva, debe estar acompañada de propuestas para resolver la situación, de lo contrario no pasaría de ser una vulgar y molestoso crítica, por no catalogarla como cúmulo de pistoladas; para evitar eso y, asegurar que efectivamente se presente una crítica constructiva, se han incorporado los capítulos finales “Propuesta para Resolver”, “Recapitulando” y “¡La hora de la verdad le ha llegado a la humanidad!”, en los que, además de resumir lo analizado, exponemos en líneas generales, lo que consideramos necesario hacer y cómo hacerlo, con la inevitable inclusión, del factor político – ideológico que se requiere; en estos capítulos, hacemos referencias a propuestas que se vienen realizando desde hace unas cuantas décadas, algunas datan de los años setenta y ochenta del siglo pasado y otras de más reciente fecha, pero todas, orientadas a satisfacer necesidades sociales de las comunidades.
Las propuestas no están desarrolladas con “por menores” o detalles, debido a que, por una parte los trabajos de investigación no se han podido completar y por otra, porque la intención es propiciar y motivar un escenario de discusión que fortalezca las propuestas y luego se presenten como un resultado del colectivo, no como una propuesta de una individualidad, que hasta la fecha no ha tenido éxito alguno.
Finalizamos el documento, con el capítulo dedicado a la búsqueda de financiamiento o mecanismos para la implementación de las propuestas, “¡La hora de la verdad le ha llegado a la humanidad!”, donde no sólo hacemos las alertas necesarias y esperamos que tempranas a la comunidad internacional sobre la necesidad de detener al neoliberalismo y con ello, al capitalismo como subsistema de explotación y expoliación de la sociedad y el ser humano, sino que también, se realiza la propuesta de la solución político-financiera para resolver no sólo la situación venezolana, sino a nivel internacional, con un mecanismo apartado del sistema financiero mundial, que lo que ha servido es para empobrecer a muchos y enriquecer a muy pero muy pocos.
“El Dilema Eterno del Transporte en Venezuela y Cómo Resolverlo”, es en general, otro propuesta para debatir, para desarmar o rearmar, para nutrir y extraer lo malo para y dejar sólo lo valioso o, si de nada sirve, construir una propuesta que realmente sirva, pero sin seguir cometiendo una y otra y otra y otra vez los mismos errores, o hacer una y otra y otra y otra y………. otra vez, lo mismo, pero esperando resultados diferentes.
Comencemos por empezar a percibir lo que realmente es la necesidad de transportación y diferenciarla de la necesidad de transporte, que son dos cosa completa y absolutamente distintas; la primera es la necesidad de trasladarse para procurarse satisfacciones a necesidades sociales, la segunda, es un producto del modernismo, del neoliberalismo que impone el medio de transporte como mercancía que genera estatus, que genera consumo y produce derroche, es la que impone el criterio que “todos deben tener vehículos”, porque supuestamente todos tien
en derecho de tenerlo sin importar las consecuencias individuales, familiares, sociales, nacionales y sobre todo ambientales. Ante ésta realidad, es indudable que la solución al problema del transporte y la satisfacción de la necesidad de transportación, no está en el marco del subsistema capitalista, está fuera de éste, está en la construcción del socialismo bolivariano, está en la Revolución Socialista Bolivariana.

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