Aumento de Sueldos y Salarios: ¡Beneficio o Maleficio!

No creo que exista en el planeta, un trabajador o una trabajadora que esté conforme con lo que pecuniariamente o monetariamente gana como producto de su trabajo dependiente, es decir, como empleado o empleada; así como tampoco, creo que exista un verdadero empresario o empresaria que no quiera tener ganancias cada día mayores y, pagar menos por lo que produce y/o vende, o – en el caso de los comerciantes – por lo que simplemente comercializa.

Está claro, que analizaremos en la presente oportunidad el tema del incremento o aumento de sueldos y salarios de las trabajadoras y trabajadores dependientes de patronos, sean éstos del sector privado o del sector público, haciendo énfasis en los efectos históricos que dichas medidas han tenido en la vida de las clases sociales, en los procesos productivos y en la economía nacional.

Recordar un poco nunca es malo

Todo el mundo sabe – así se percibe – que el término “salario” tiene su origen en el vocablo latino “salarium”, que traduce: “pago de sal”, que en tiempos anteriores a Cristo – unos cinco siglos – se tenía como un bien escaso y muy valorado por sus usos en la conservación y preparación de alimentos y en aplicaciones antisépticas entre otras; fue tal su importancia, que llegó a servir en muchas ocasiones, como forma de pago para una buena variedad de transacciones, es decir, que se consideraba y trataba como moneda o dinero, tanto así, que su peso llegó a equipararse con el peso del oro y un emperador romano, estableció la denominada “ruta del salitre” o “Vía salaria”, a través de la cual, llegaría a Roma la salada mercancía, procedente de la ciudad costera de Ostia Antica; los legionarios que tenían la tarea de custodiar el camino, eran retribuidos con sal, dando así origen a la expresión.

«…el término “salario” tiene su origen en el vocablo latino “salarium”, que traduce: “pago de sal” […] un emperador romano, estableció la denominada “ruta del salitre” o “Vía salaria”, a través de la cual, llegaría a Roma la salada mercancía, procedente de la ciudad costera de Ostia Antica; los legionarios que tenían la tarea de custodiar el camino, eran retribuidos con sal, dando así origen a la expresión…»

Fuente
https://concepto.de/salario/#ixzz6Tq4SAjlF;
se hace la aclaratoria, que la fuente citada, corresponde a la primera encontrada, las otras cinco fuentes consultadas, planteaban exactamente lo mismo.

Asimismo, no todo el mundo sabe – también se percibe así – que el término sueldo, proviene de la palabra latina “solido”, antigua moneda romana.

¿Hay Diferencia entre Sueldo y Salario?

Aspecto Consideradosueldosalario
DefiniciónRemuneración recibida por un trabajador, como pago por sus servicios profesionales
En cuanto a monto recibidoEs un monto fijoEs un monto variable
Base de cálculoCantidad de días de trabajo, carga horaria, aptitudes, cargo, etc.Unidad de tiempo trabajado (horas o días).
Frente a Beneficios LaboralesIncluye beneficiosNo incluye beneficios
Cuadro resumen de características del Sueldo y los Salarios

¡Según los “especialistas”!

Conforme a los “especialistas”, el salario está representado en la definición escrita en la tabla precedente, y además, es un factor que está en las estructuras de costos de las inversiones y procesos económicos (actividad económica) como carga, de la cual, los empresarios, comerciantes e inversionistas, buscan siempre la forma de reducir y hasta eliminar; por ejemplo, las autoridades municipales dizque revolucionarios y dizque visionarios, planteaban “modernizar” el barrido de la vía pública incorporando moto barredoras que funcionan con electricidad o por intermedio de motores de combustión interna, los cálculos que se hicieron hasta 2010 demostraron, que por cada moto barredora que se incorporaba, entre trece y veinte trabajadores eran desplazados o dejados sin empleo, y los costos reales por cada moto barredora, al final estaban entre 1,58 y 2,75 veces el costo de la prestación del servicio prestado por barredores humanos aproximadamente; dos factores determinaban la contratación o compra de las moto barredoras: a) eliminaban el factor humano en la prestación del servicio que era impredecible y b) el cachet de tener moto barredoras en vez de barredores, resaltaba la imagen del municipio y de sus autoridades.

Lo que realmente representa el Salario o el Sueldo

El peligroso simplismo de ver el salario y/o sueldo, como una simple contraprestación por servicios prestados, y que de esa forma se pretenda defenderlo, en cuanto esa defensa sustente las luchas sindicalistas que siempre terminan siendo reivindicativas, es una evidencia irrefutable de la poca madurez política e ideológica del sector sindicalista, en cualquier horizonte de nuestro planeta y entre otras, describe claramente el populismo: “dale al pueblo lo que quiere, más nunca, le des lo que necesita”.

El sueldo y/o salario, es mucho más que una simple contraprestación por servicios prestados, es una categoría fundamental del sistema capitalista de producción y esto, hay que tenerlo muy presente a la hora de hablar y discutir sobre el tema, porque al defender el salario (en términos mercantilistas), se podría estar defendiendo al sistema capitalista de producción, provocar el sumergir más al obrero y obrera en el trabajo alienado y mercantilizado y es también, evidenciar un absoluto desconocimiento del contenido de aquello que planteaba Marx sobre que – palabras más, palabras menos –: “mientras más trabaja el trabajador, más pobre se hace y, más rico se hace el burgués explotador”.

Creer y aceptar que el Salario y/o Sueldos, es el producto de una mera u ordinaria operación comercial de compraventa, es equivalente a tener que aceptar que hay que: “cerrar la Santamaría ideológica” para quién lo crea o acepte, y habrá de reconocerse, que el mercantilismo alcanzó su propósito máximo de alienación socioeconómica absoluta, convirtiéndose esa persona o comunidad, en un vulgar ente sin sentimientos ni aprecio por sí mismo, generador o generadora de mercancía orgánica, en cuanto esa mercancía generada, es la que a su vez, real y efectivamente produce riquezas.

Lo que recibe el trabajador o trabajadora por su trabajo, es la manera como el sistema capitalista de producción logra mercantilizar la fuerza de trabajo humana, cuando es vendida al capitalista burgués, así también, es la forma como la burguesía enmascara el despojo que hace a la clase trabajadora de las riquezas que crea con su trabajo, esas riquezas que Marx explicó muy bien y que denominó plusvalía, que no es en nada o para nada, las ganancias que recibe el capitalista por la comercialización y venta de sus mercancías.

Marx no defendió el salario como muchos afirman, pero tampoco lo atacó. Marx describió someramente esa categoría del sistema de producción capitalista, pero la vida, su tiempo en éste plano, no le alcanzó para desarrollar sus ideas sobre el tema, así lo podemos ver en los planteamientos del autor Néstor Kohan en su trabajo “El Capital – Historia y método” — Una introducción —:

“O sea que según ese plan una aspiración seguramente terrible y angustiante para un investigador obsesivo como Marx porque es sencillamente imposible de desarrollar para una sola vida humana – El Capital (insistimos: incluyendo el I, que publicó en vida, y el II y el III, póstumos) era el primero de los libros, el segundo iba a ser del trabajo asalariado (del cual incluyó la parte del salario dentro de El Capital pero no lo escribió  nunca); el tercero iba a ser sobre la renta del suelo (del cual incluye una sección en el tomo III de El Capital pero que tampoco llegó a escribir), el libro cuatro iba a ser sobre el Estado (no lo escribió nunca): . . . . ¿Por qué el Estado iba a ser el tema del libro cuarto?. Porque el Estado sería una totalidad concreta que reúne dentro de sí al capital (libro primero), al trabajo asalariado que es su enemigo (libro segundo) y a los propietarios terratenientes (cuya fuente de riqueza es la renta del suelo, libro tercero). El Estado es, según este plan de redacción totalmente dialéctico, la primera totalidad concreta que incluye dentro de sí como determinaciones, los otros tres libros. Todo el plan sigue, como todo el método de Marx, un ordenamiento lógico dialéctico. No planeó los libros al azar (aun cuando no pudo escribirlos todos, porque se murió antes), sino según un ordenamiento absolutamente dialéctico, desde lo abstracto a lo concreto, desde lo más simple a lo más complejo, exactamente igual que la exposición lógica de El Capital que es el libro que sí publicó en vida y que nosotros intentamos descifrar e interrogar.” – Subrayado nuestro –

En el Manifiesto Comunista, Marx y Engels mencionan en diferentes oportunidades el salario, sin embargo, para los efectos e interés del presente análisis, la siguiente cita, seguramente es la más relevante:

“El precio medio del trabajo asalariado, es el mínimo del salario, es decir, la suma de los medios de subsistencia indispensables al obrero para conservar su vida como tal obrero. Por consiguiente, lo que el obrero asalariado se apropia por su actividad es lo que estrictamente necesita para la mera reproducción de su vida. No queremos de ninguna manera abolir esta apropiación personal de los productos del trabajo, indispensables para la mera reproducción de la vida humana, esa apropiación que no deja ningún beneficio líquido que pueda dar un poder sobre el trabajo de otro. Lo que queremos suprimir es el carácter miserable de esa apropiación, que hace que el obrero no viva sino para acrecentar el capital y tan sólo en la medida en que el interés de la clase dominante exige que viva.” (MARX y ENGELS – 1842/2001:41)

Los autores van dejando claro su concepción filosófica y económica del salario, en cuanto lo consideran como una apropiación miserable del obrero por la actividad que realiza, la misma que crea riquezas para el patrono y mantiene la miseria y pobreza de la clase trabajadora. Ellos cuestionan realmente su naturaleza y que, sirva como mecanismo de calmar y hasta disipar la lucha obrera, la lucha proletaria.

En términos ideológicos, vemos que el salario es: a) la forma de convalidar el despojo que hace la clase dominante a la clase trabajadora, en cuanto dicha clase trabajadora, crea riquezas que retribuyen el capital que pertenece a la clase dominante; b) representa la concreción del proceso de mercantilización de todo, como mecanismo de perpetuidad del sistema capitalista de producción, en cuanto, convierte la fuerza de trabajo de la clase trabajadora en mercancía, que será vendida a un precio que fija el patrono y; c) es una droga que adormece a la clase trabajadora, en cuanto las luchas de la clase trabajadora, consiguen que se incrementen las dosis de la droga que le suministran.

Por estas razones, reiteramos la necesidad de pensar muy bien cuando se pretendan realizar acciones para incrementar los sueldos y/o salarios, ya que, las luchas que estamos llamados a enfrentar y ganar, es por la transformación del sistema imperante y principal de relaciones de producción explotadora y expoliadora, para la construcción de la nueva sociedad más justa y necesaria.

Ahora bien, Marx y Engels, no se oponían a las luchas reivindicativas de los salarios, de hecho, consideraban que los trabajadores debían recibirlo y luchar por su incremento, en cuanto demostraban que la incidencia de dichos incrementos, no eran factor determinante en el incremento de los precios de los bienes terminados, cuestión que efectivamente es así, si sólo consideramos los dos primeros sectores de la economía establecida por las escuelas liberales y neoliberales, para lo cual, es conveniente tenerlo presente.

En el estudio de la economía de un país, a nivel subregional, continental y mundial, se consideran tres sectores fundamentales – realmente son los únicos – el primario o extractivo, secundario o transformador y el terciario o comercial – es muy probable, que se encuentren planteamientos que considera la prestación de servicios como cuarto sector económico, pero no se conocen decisiones definitivas al respecto; en lo personal, ciertamente lo considero un sector económico –.

Ahora bien, en un país con un modelo de relaciones de producción que vive de la renta o que tiene una economía de puertos, es decir, que fundamenta su actividad económica en el sector terciario de la economía, todo incremento de sueldos y/o salario, puede impactar sensiblemente en los precios finales de los bienes de consumo, debido a que el incremento, afecta directamente al valor del bien en sí mismo y no en el proceso de generarlo o producirlo; por otra parte, en una economía que desarrolla cualquiera de los dos primeros sectores, los incrementos de sueldos y/o salarios impactan al proceso de crear los bienes de consumo, por lo que, su impacto es significativamente inferior y por lo tanto, es poco sensible en los costos finales de los bienes terminados, sobre todo, porque las estructuras de costos están recargadas de partidas, que sólo sirven para solapar e incrementan la ganancia del supuesto empresario.

Venezuela como país dependiente, alienado y alineado al dominio de los intereses neoliberales del gobierno del país sin nombre ubicado al norte de Nuestra América desde principios del siglo XX, con la imposición de la dictadura del benemérito, no desarrolló los primeros sectores económicos, por el contrario, los redujo a prácticamente una sola actividad económica como fue la minería férrica y la extracción petrolera, que ambas se consideran como minería.

Hoy día, a pocos meses de haber iniciado la tercera década del siglo XXI, esa realidad no ha cambiado mucho, indistintamente que el denominado Producto Interno Bruto (PIB), se nutra mayoritariamente del sector no petrolero desde hace unas cuantas décadas;  esto significa, que seguimos con un economía rentista, un poco más orgánica, pero igualmente rentistas, y muy a pesar de los inmensos esfuerzos realizados por el Comandante Hugo Chávez y ahora por el Presidente Nicolás Maduro.

El hecho que la economía venezolana sea o se base en la renta y no en lo que produce (hablamos de una economía inorgánica), es decir, que se desenvuelva básicamente en el sector terciario de la economía, significa que tiene que mayoritariamente comprar bienes y servicios para satisfacer las necesidades internas, lo que la convierte en una fuente de riquezas para otros horizontes y un saco con bajo fondo, para vaciarlo de divisas; esto puede comprenderse mejor con un ejemplo hipotético:

“En una familia adinerada (con riqueza heredara de un tío rico fallecido), todos los miembros de la familia económicamente activos (que pueden trabajar), dejan de trabajar debido a que, consideran que con la riqueza que tienen, les es suficiente para vivir holgadamente. Al pasar los años, la riqueza se comienza a agotar, y la que queda, pierde su valor en el mercado; la disponibilidad de bienes, sobre todo del dinero efectivo, se reduce significativamente, las deudas comienzan a igualarse al valor de la riqueza restante, es decir, que el poder adquisitivo de la familia se debilita. Dentro del desespero, comienzan a pedir dinero prestado a los bancos, luego a familiares y por último a los vecinos. Agobiados y desesperados, resuelven vender los bienes que todavía tienen valor, hasta que: no pueden guardar alimentos porque vendieron las cinco neveras que tenían y los dos frízer, no pueden cocinar porque vendieron las cocinas a gas, las cocinas eléctricas no las pueden utilizar porque le cortaron el servicio de electricidad por falta de pago, pero además, los vecinos se niegan a apoyarlos por las deudas contraídas con ellos; ahora duermen en colchones en el suelo, ya que vendieron las camas; ni siquiera pueden ir a pescar, porque vendieron la lancha, para pagar el servicio de mantenimiento y resguardo de la misma.

Vista la situación, el abuelo – hermano del que se murió o el de “Cujus” como dicen los abogados – habla con su esposa, la abuela, y deciden convocar a una reunión familiar para considerar vender la casa y pagar todas las deudas; en la reunión, casi no se podía hablar debido a las acaloradas y reiteradas quejas de los hijos, hijas, nietas, nietos y los miembros agregados, en total, contando a los abuelos, diecisiete personas, de las cuales quince, podían trabajar, excepto los abuelos que, por su edad y estado de salud, aun queriendo hacerlo, no podían.

Ciertamente, parecía que en esa casa, no estuviese pasando nada, los que no estaban discutiendo o insultando y señalando a otro, estaban conectados a las redes virtuales y gritando que se callen porque no se pueden concentrar; aquello era realmente un aquelarre.

Los abuelos por sus posiciones políticas, no aceptaron nunca, la pensión de vejez otorgada por el gobierno nacional, los hijos y nietos, por las mismas razones y además por no soportar las críticas de sus amigos y amigas, tampoco aceptaron estudiar por intermedio de las oportunidades totalmente gratuitas que da el gobierno y, todos son controlados médicamente por especialista que tienen consultorios en las más costosas clínicas de la ciudad, profesionales de la medicina, que también atienden en los hospitales del seguro social. Actualmente, ya ni las hijas y los hijos, las nietas y los nietos estudian, perdieron los controles médicos y los abuelos sólo tienen medicamentos para un mes más.

Como se afirmara, en la reunión nadie se escuchaba por las quejas de la otra o del otro, que luego pasó a señalamientos que terminaron en insultos; los más jóvenes, estaban más pendientes de revisar las redes virtuales que el hecho de haber perdido el año académico; sólo los abuelos en silencio miraban mientras se inundaban sus ojos con lágrimas, que ni el peso de las mismas, evitaban que se deslizaran entre los surcos de la piel, que el tiempo indeteniblemente labró, como si fuera un pedacito de suelo, o al igual como lo hace el campesino en la tierra para obtener frutos, con la diferencia, que aquellos surcos no dan frutos, sólo pudieren reflejar o sugerir alguna experiencia.

El viejo miro a su vieja y sin mediar palabras, ambos asintieron y en un único movimiento se pararon de las sillas en que estaban sentados y golpeando la mesa el hombre expresó:

– ¡ya basta! ¡ya es suficiente! a partir de éste momento les informo que voy a vender la casa; todos deben buscar para donde irse, porque con lo que reciba, pagaré las deudas y lo que sobre, si es que sobra, lo utilizaré para ver cómo y dónde vivimos la abuela y yo. Expresó más que, con autoridad, con profunda indignación

– Viéndolos y escuchándolos, pienso y siento, que mi hermano lo que me heredó, fue la maldición de su vida – casi gritó el viejo, con los pocos alientos que todavía tenía – es que ustedes no ven, no tienen conciencia de lo que sucede – prosiguió gritando el viejo – tan mal los he criado y formado, que ahora son la causa de nuestra propia destrucción – dijo el viejo más para él, que para su familia

– ¡Ahora entiendo la infelicidad de mi hermano! ¡Ahora entiendo las razones por las cuales siempre andaba escondiéndose y protegiéndose! – Exclamó casi con dolor el viejo – tanta riqueza nos adormeció o no nos permitió el darnos cuenta, que estábamos siendo adormecidos por la opulencia; pa’ qué cuidar, sí tenemos tanto, así vivimos, ahora morimos por no tener nada – se le escapó al viejo con profundo dolor.

– Nunca creí que diría esto – prosiguió el viejo – lo tuvimos todo, fuimos dueños del mundo por un tiempo, creíamos que nos las estábamos comiendo bien cocidita, pero la verdad, es que el que nos estaba comiendo poquito a poquito, era el mundo a nosotros

– Coño, tengo que reconocer, que él que tanto odié, aún después de muerto, tenía razón, cuando decía que no tenemos conciencia de lo que teníamos y que, ser rico no era nada bueno, ser rico es malo para todos, porque la riqueza privada, provoca envidia, odios y ocio

                 – Ahora, ¿qué hacemos?«

Nuestro país es como la familia descrita, que recibió una abunadante riqueza y no ha sabido aprovecharla para su propio desarrollo y bienestar, por ello, no es de estrañar, que en el ejemplo precedente – del que es indudable que surgirá otro documento al estilo novela y que esperamos publicar pronto – nuestro interés se centra, en tratar de ver el escenario descrito como la realidad venezolana, que allá, desde los tiempos en que Arturo Uslar Pietri afirmara: “Hay que sembrar el Petróleo”, se cometía los errores que hoy se cometen.

El ¿qué hacemos ahora?, – para no descubrir el agua tibia – lo podemos encontrar en la historia venezolana, en lo que debimos hacer y no hicimos, en lo que debemos hacer y no hacemos, por ello, pasemos a describir una realidad histórica venezolana, recordando el análisis de Uslar que lo lleva a esa frase, pero que además responde a la pregunta del Abuelo.

Ahora, ¿qué hacemos?

“Cuando se considera con algún detenimiento el panorama económico y financiero de Venezuela se hace angustiosa la noción de la gran parte de economía destructiva que hay en la producción de nuestra riqueza, es decir, de aquella que consume sin preocuparse de mantener ni de reconstituir las cantidades existentes de materia y energía. En otras palabras la economía destructiva es aquella que sacrifica el futuro al presente, la que llevando las cosas a los términos del fabulista se asemeja a la cigarra y no a la hormiga.

En efecto, en un presupuesto de efectivos ingresos rentísticos de 180 millones, las minas figuran con 58 millones, o sea casi la tercera parte del ingreso total, sin numerosas formas hacer estimación de otras numerosas formas indirectas e importantes de contribución que pueden imputarse igualmente a las minas. La riqueza pública venezolana reposa en la actualidad, en más de un tercio, sobre el aprovechamiento destructor de los yacimientos del subsuelo, cuya vida no es solamente limitada por razones naturales, sino cuya productividad depende por entero de factores y voluntades ajenos a la economía nacional. Esta gran proporción de riqueza de origen destructivo crecerá sin duda alguna el día en que los impuestos mineros se hagan más justos y remunerativos, hasta acercarse al sueño suicida de algunos ingenuos que ven como el ideal de la hacienda venezolana llegar a pagar la totalidad del Presupuesto con la sola renta de minas, lo que habría de traducir más simplemente así: llegar a hacer de Venezuela un país improductivo y ocioso, un inmenso parásito del petróleo, nadando en una abundancia momentánea y corruptora y abocado a una catástrofe inminente e inevitable.

Pero no sólo llega a esta grave proporción el carácter destructivo de nuestra economía, sino que va aún más lejos alcanzando magnitud trágica. La riqueza del suelo entre nosotros no sólo no aumenta, sino tiende a desaparecer. Nuestra producción agrícola decae en cantidad y calidad de modo alarmante. Nuestros escasos frutos de exportación se han visto arrebatar el sitio en los mercados internacionales por competidores más activos y hábiles. Nuestra ganadería degenera y empobrece con las epizootias, la garrapata y la falta de cruce adecuado. Se esterilizan las tierras sin abonos, se cultiva con los métodos más anticuados, se destruyen bosques enormes sin replantarlos para ser convertidos en leña y carbón vegetal. De un libro recién publicado tomamos este dato ejemplar: «En la región del Cuyuní trabajaban más o menos tres mil hombres que tumbaban por término medio nueve mil árboles por día, que totalizaban en el mes 270 mil, y en los siete meses, inclusive los Nortes, un millón ochocientos noventa mil árboles. Multiplicando esta última suma por el número de años que se trabajó el balatá, se obtendrá una cantidad exorbitante de árboles derribados y se formará una idea de lo lejos que está el purguo». Estas frases son el brutal epitafio del balatá, que, bajo otros procedimientos, hubiera podido ser una de las mayores riquezas venezolanas.

La lección de este cuadro amenazador es simple: urge crear sólidamente en Venezuela una economía reproductiva y progresiva. Urge aprovechar la riqueza transitoria de la actual economía destructiva para crear las bases sanas y amplias y coordinadas de esa futura economía progresiva que será nuestra verdadera acta de independencia. Es menester sacar la mayor renta de las minas para invertirla totalmente en ayudas, facilidades y estímulos a la agricultura, la cría y las industrias nacionales. Que en lugar de ser el petróleo una maldición que haya de convertirnos en un pueblo parásito e inútil, sea la afortunada coyuntura que permita con su súbita riqueza acelerar y fortificar la evolución productora del pueblo venezolano en condiciones excepcionales.

La parte que en nuestros presupuestos actuales se dedica a este verdadero fomento y creación de riquezas es todavía pequeña y acaso no pase de la séptima parte del monto total de los gastos. Es necesario que estos egresos destinados a crear y garantizar el desarrollo inicial de una economía progresiva alcance por lo menos hasta concurrencia de la renta minera.

La única política económica sabia y salvadora que debemos practicar, es la de transformar la renta minera en crédito agrícola, estimular la agricultura científica y moderna, importar sementales y pastos, repoblar los bosques, construir todas las represas y canalizaciones necesarias para regularizar la irrigación y el defectuoso régimen de las aguas, mecanizar e industrializar el campo, crear cooperativas para ciertos cultivos y pequeños propietarios para otros.

Esa sería la verdadera acción de construcción nacional, el verdadero aprovechamiento de la riqueza patria y tal debe ser el empeño de todos los venezolanos conscientes.

Si hubiéramos de proponer una divisa para nuestra política económica lanzaríamos la siguiente, que nos parece resumir dramáticamente esa necesidad de invertir la riqueza producida por el sistema destructivo de la mina, en crear riqueza agrícola, reproductiva y progresiva: sembrar el petróleo. (Publicado originalmente el 14 de julio de 1936, en el diario caraqueño Ahora.)».

Lo más importante de lo planteado por Uslar Pietri, es que a lo largo de todo el análisis, no se menciona en nada la necesidad de subir los salarios o sueldos, para resolver la crisis venezolana, a diferencia de los sindicatos, que durante prácticamente toda su historia de casi un siglo en Venezuela, lo que plantean es el aumento de sueldos y salarios para resolver o palear la situación del trabajador y trabajadora de Venezuela.

Cualquier tesis económica financiera, demostraría que los capitales inorgánicos no resuelven las crisis, por el contrario, las agravan. Un sueldo o salario, que no está derivado de procesos productivos que generen valor, son equivalentes a capitales inorgánicos y por lo tanto, no resuelven los problemas de una población, por lo menos, a mediano y largo plazo, sería como se dice coloquialmente: “pan para hoy, hambre para mañana”.

Las situaciones conflictivas en el escenario económico son producto – generalmente – por malas decisiones económicas y políticas o por factores totalmente externos, y no es tema del presente análisis, sin embargo hay que decir, que cuando las situaciones se generan del propio proceso económico, las soluciones están en los procesos productivos, no en el mercado.

En países como el nuestro – la República Bolivariana de Venezuela – que ha sido dependiente en toda su historia, desde la conquista hasta nuestros días, las soluciones están inequívocamente en la producción y no, en la gran o mega producción, sino en la micro producción, en la producción a nivel familiar y comunal, como base o soporte de una economía de red social, donde cada persona o grupos organizados, tendrán definido mediante sus capacidades y posibilidades el ingreso orgánico que pueda generar, provocando a su vez, generación de riquezas para el país.

A riesgo de hacer más extenso el escrito, nos vemos forzados a presentar ejemplos posibles de lo que se propone:

  1. Paseo Orinoco – Caroní: en el año 2004, para el presupuesto del año 2005, se presentó la propuesta para el diseño y construcción del proyecto Paseo Orinoco – Caroní, que consistía básicamente en el cultivo de yuca para elaborar almidón de yuca, que sería utilizado en la reducción de cuarcitas para mejoramiento de mineral de hierro; cerca de noventa mil hectáreas serían aprovechadas en un vasto proyecto, que se realizaría en la autopista que une a Ciudad Bolívar con Ciudad Guayana. Las comunidades aledañas a la vía, sería las grandes ejecutoras del proyecto. – he aquí, una propuesta de creación de riqueza con la ocupación de la comunidad.
  2. Desarrollo de Familias Socioproductivas: en muchas ciudades del país, sobre todo en la del interior, las casas tiene pequeños patios traseros o laterales, donde puede funcionar una pequeña máquina que accione utilizando energía en su manifestación eléctrica. Una red de estas pequeñas máquinas con las que se pueda producir remaches, tendríamos grupos de familias que elaboran el clavo, otro grupo que elabora el “sombrero” y otro grupo de familias lo arman y empacan. – he aquí, un ejemplo de familias produciendo.

La conclusión final siempre será – para salir de las situaciones económicas conflictivas en economías dependientes o de puerto – producir, producir y producir, siendo el mecanismo de producción similar el cualquier modelo de relaciones sociales de producción, lo que cambia es la naturaleza y el fin; en el capitalismo, las supuestas soluciones las imponen “la mano invisible del mercado”,  que podrán ser reducir la producción, incrementarla, destruirla, bajar los precios de venta o subirlos, mejorar o desmejorar la calidad, hasta y entre otros. En el proceso de transformación sociopolítica, el Socialismo, el proceso de satisfacción de las necesidades sociales de las comunidades serán las que determinen las acciones que deban tomarse.

Lo que más nos interesa

Luego del análisis relativamente extenso, es probable que más de uno o una, estén indecisos sobre la conveniencia o no, de exigir incrementos de sueldos y/o salarios, a pesar de lo que significa que los ingresos de una familia súbitamente se incrementen, cuestión que a cualquiera le gustaría; pero esa felicidad será absolutamente efímera. En nuestro país particularmente, los supuestos empresarios congregados en gremios, han utilizado durante toda su historia los incrementos salariales y las huelgas, como excusas para incrementar los precios de venta de los bienes terminados, en proporciones desorbitantes, cuando en realidad, los incrementos de sueldos y salarios a escala de los sectores primario y secundario de la economía, no llegan a impactar significativamente los precios de bienes de consumo terminados; a escala terciaria y en condiciones politicoeconómicas normales, la cosa es diferente, por cuanto, los ajustes de precios producto de los incrementos de sueldos y/o salarios son exponenciales, un 20% de variación en los sueldos, representa o significa triplicar los precios de venta al público, sin poder sumarle los incrementos especulativos.

Vale decir, que bajo los efectos de la guerra y saboteo económico que sufre nuestro país desde hace dos décadas, se registran incrementos desmedidos de precios de los bienes de consumo y servicios prestados por particulares, a tal punto, que han impulsado el incremento de precios en un factor superior a 108 (100.000.000) veces en la última década, mientras los sueldos y salarios, a pesar que han sido incrementado varias veces al año en las dos últimas décadas, se han mantenido relativamente estancados en comparación con los incrementos especulativos de los precisos.

Volviendo al tema de lo que puede significar un incremento de sueldos y/o salarios, bendición o maldición, debemos recordar y reiterar, que los aumentos desmedidos y exorbitaren de precios desde el año 2003, no han necesitado de incrementos de sueldos y/o salarios para realizarse, los comerciantes apátridas y supuestos empresario y productores, incrementan los precios a diario y varias veces al día, lo que significa que es neutro el efecto sobre los precios de bienes de consumo y servicios los incrementos salariales y/o sueldos; así resolvemos el tema del incremento de sueldos y/o salarios, frente al aumento de precios de bienes y servicios, dado el carácter neutro de los primeros, la pesadilla del aumento especulativo y exorbitante continuará, si continúa a su vez, la inacción de las instituciones del Estado, que no hacen su trabajo o no cumplen con su funciones.

El segundo tema que hay que resolver, es la disponibilidad de recursos en el sector público básicamente, para materializar efectivamente los incrementos de sueldos y/o salarios; ya varios analista económicos como Juan Carlos Valdez (@jcvgaliente), uno de los conductores del programa “Boza con Valdez” (@BozaConValdez), transmitido los martes y jueves por Vtv – Canal 8, han propuesto mecanismos interesantes, que involucran al petro (₽), los cuales damos por reproducidos en el presente documento por cuanto, los consideramos acertados y necesarios.

Un tercer elemento por resolver, es el tema de la inacción de las instituciones del Estado en todos sus niveles o el incumplimiento de sus funciones, permitiendo que los especuladores criminales desangren económicamente al pueblo y en general a la nación venezolana; cómo resolverlo, tiene que ser con la participación protagónica de las comunidades necesariamente organizadas, haciendo cumplir con las disposiciones contenidas en la Ley Orgánica de Economía Comunal, que hasta la fecha, se percibe como una ley con “letra muerta”.

Para implementar ésta propuesta, se requiere el cumplimiento de varias acciones previas, que permitan crear el escenario necesario y oportuno de participación protagónica de las comunidades organizadas, las cuales son:

  1. Crear la competencia especial en materia de Comunas y Consejos Comunales, compromiso que se encuentra en mora – en éste particular, la actuación de la Asamblea Nacional Constituyente puede ser determinante y fundamental
  2. Crear los Tribunales Comunales de Protección de los Derechos al Consumo Necesario, que absorba las competencias creadas en la propuesta anterior
  3. Crear el Sistema Comunal de Fiscalización Comercial con potestad para iniciar o dar apertura de investigaciones sobre posibles violaciones a los derechos de las y los consumidores
  4. Crear el Fondo Nacional para el apoyo del consumo comunal necesario, que se nutrirá básicamente, con los recursos que se genere mediante la fiscalización comunal y las resultas de los procedimientos judiciales y administrativos
  5. Crear un cuerpo Municipal de Asesoría Jurídica a los Consejos Comunales y Comunas en materia de procedimientos judiciales y administrativos.
  6. Sincerar o crear un Plan Estratégico Nacional de Producción y Socioproducción Comunal, mediante la determinación y creación de Injertos Socialistas

Los pormenores de las propuestas, están disponibles para su revisión, análisis y discusión, para lo cual, se propone crear una mesa de trabajo virtual, sobre todo, para discutir sobre el último punto.

Un cuarto aspecto tiene que discutirse o analizarse, como es el Salario Social, llamado así, porque no se contabiliza en dinero, sino en lo que se denomina coloquialmente “especies”. El incremento de sueldos y/o salarios, debe dejar de ser una pesadilla o tabú, pasando a ser una reacción necesaria cuyo resultados incidan favorablemente en la calidad de vida de las personas, por lo que, los ingresos efectivos a las y los trabajadores, debe compartirse en dinero y alimentos.

Imaginemos que, además del dinero que regular y periódicamente se paga como contraprestación por trabajos realizados, la trabajadora y el trabajador reciban una fracción o totalidad de la cesta básica, es decir, que el patrono deba garantizar a sus trabajadoras y trabajadores la entrega de alimentos y artículos básicos, que contabilizará como parte del salario y por lo tanto, imputable para el cálculo de prestaciones sociales, utilidades, vacaciones, bonos y otros beneficios laborales. La cantidad de alimentos que se entreguen, serán determinados en acuerdo entre patronos y trabajadores, tomando en consideración las características de la familia e las trabajadoras y trabajadores.

Como último y quinto tema, nos obliga a tratar la situación de las jubiladas y los jubilados, que se ha convertido en un asunto de dignidad sociopolítica y de gestión pública. Sobre el asunto hay que decir, con profundo dolor e indignación, pero con respeto, que las jubilaciones en Venezuela se han convertido en algo mucho menor a una migaja; mirar la cara de una persona jubilada, siempre fue un ejercicio de sadismo moral, hoy día, no sabría qué nombre darle. El sentimiento de decepción, indignación e impotencia que expresa una jubilada o un jubilado hoy, es equivalente o igual, al de una persona frente a su casa vuelta cenizas como producto de un incendio voraz, o del ahorrista que pierde las inversiones de toda su vida cuando el banco donde tiene el dinero ahorrado, era intervenido por el gobierno en la cuarta República. Imaginemos lo que siente día a día una persona, que trabajó por lo menos veinticinco años de su vida, para terminar hoy día recibiendo mensualmente una jubilación igual al salario mínimo, y que en consecuencia, tenga que estar supeditado a bonos y regalos del gobierno o que lo mantengan terceros, ahora tratemos de imaginar qué siente, sí a eso le sumamos el que haya estudiado al menos durante unos dieciocho años de su vida (bachillerato cinco, universidad cinco, posgrado cuatro y doctorado cuatro, que suman dieciocho años); esa situación, representa una condición adversa a la Revolución, que la debilita frente a todo el Poder Popular – para qué estudiar, incluso para qué trabajar, si al final tendré una pensión de vejez y los bonos del gobierno; piensa más de uno –

En los últimos años, muchos funcionarios y funcionarias de la Administración Pública y de empresas del Estado, que han alcanzado la edad o condiciones de jubilación, han preferido aceptar jubilarse, porque saben que al final, su jubilación será equivalente al salario mínimo, que sumado a la pensión, están claros que no les alcanzará para subsistir y en consecuencia, deberán buscar trabajo luego de jubilarse.

Ya para culminar con éste extenso análisis, concluimos que, en el sector público, es inmensamente necesario e impostergable, no sólo el incremento salarial, sino sincerar los sueldos y salarios, así también, para el sector privado es necesario incrementar el salario mínimo, y en ambos (en el sector público y privado), compartir el salario entre una base monetaria y una base alimenticia en proporciones adecuadas, con el fin que cada familia venezolana garantice satisfacer el 65% de sus necesidades alimenticias, y el otro 35% lo alcance con los recursos monetarios que recibe; asimismo, la jubilación debe ser – al menos – con el último salario devengado, con ajustes e incrementos equivalentes al 50% de los incrementos y ajustes que decrete el Ejecutivo Nacional, como mínimo – los pormenores de ésta propuesta, deber ser desarrollados –.

Las estructuras de costos, están llenas de una maraña de artificios para abultar de forma grosera los costos de producción y comercialización, por lo que, los beneficios tanto de productores como de intermediarios de comercialización – comerciantes – obtienen exageradas ganancias de los bienes de consumo que fabrican y venden, en perjuicio del pueblo consumidor, quién es al final, es el que paga todo.

Fuente:

Rodolfo González – «Relatos Increibles» – Pp. 119

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