Cuarentena Socioproductiva

“El hombre se descubre cuando se mide contra un obstáculo”

Antoine de Saint Exupery

Un dicho popular muy venezolano considera o afirma: “La necesidad tiene cara de perro”; hoy día, culminando mi sexta década de existencia, debo reconocer que ciertamente, durante muchos años, en mi infancia, toda mi adolescencia y parte de la juventud, no comprendía tal decir, ya que, siempre consideré a los canes, animales muy lindos, incluso, a aquel Berger híbrido de nombre Nerón, que me dejó treinta y cuatro huecos en el brazo izquierdo y cuatro en la mano derecha al abrirle el hocico para que me soltara la extremidad superior izquierda que mordía frenéticamente, un veinticuatro de diciembre obligándome a pasar la noche buena en un hospital caraqueño – hoy día, en mi casa hay cinco perras, una de ellas pastor alemán y las otras de raza poodie, no son mascotas, son miembros de la familia –.

Llegué a pensar que el refrán se refería a la expresión que adoptaban los perros, cuando esperan atentos y ansiosos que le hagamos un cariño o que le demos de comer, pero no, no era así, resulta que no se refiere a la cara de los perros, sino al aspecto general del mismo, en cuanto se vea zarrapastroso, flaco, enfermo y hasta moribundo.

Hoy día, considero que es un refrán injusto y despectivo en contra de lo perros y que además, no refleja o describe en nada a la necesidad en su amplio contexto, dado la forma como está planteada en el refrán, por ello, lo borraré de mí memoria y uso, sobre todo, porque la necesidad no tiene cara alguna, en cambio, sí tiene múltiples o variadas formas de manifestarse, que se constituyen en el mejor y más grande estímulo para impulsar el proceso socioepistemológico, que implica a su vez, activar la inventiva y creatividad popular para generar satisfacciones precisamente a las mismas necesidades, de naturaleza social fundamentalmente.

La necesidad de satisfacer las necesidades – tiene que valer la redundancia – es la chispa que enciende el combustible que impulsa, los pistones del motor del proceso socioepistemológico, es decir, es la motivación para impulsar la creación, desarrollo, depuración, perfeccionamiento, aplicación y reutilización del conocimiento social, tanto individual como colectivo, por ello, siendo la necesidad algo tan importante y transcendental para la vida, es imposible que se parezca a un animal moribundo y zarrapastroso – perdón, dije que me iba a olvidar de eso –.

Siguiendo con el tema de la necesidad, para acercar el desarrollo del escrito a lo que efectivamente se quiere expresar y vincularlo con el título del mismo, la necesidad es una condición de vida; no existe ser viviente que no tenga necesidades, desde alimentarse, procrearse, perpetuarse, hasta amar y ser amado, acompañar y ser acompañado entre otras; por esas razones, es imperativo que los seres vivos satisfagan  sus necesidades – no hablamos de resolver –, de lo contrario perecen muy rápido, en el caso de no satisfacer la necesidad de respirar, o más lenta y dolorosamente en el caso de no satisfacer la necesidad de alimentarse o hidratarse.

En el libro intitulado “Socioproducción y Socialismo del Siglo XXI”, editado y publicado en el año 2005, se desarrolla todo un capítulo dedicado al tema de las necesidades en comparación con los problemas, documento que sugerimos buscar y consultar; en el mismo, se afirma: “Las necesidades del hombre, surgieron antes que sus problemas, y han sido estas, factor determinante en su proceso de desarrollo y evolución, por cuanto el hombre para satisfacer sus necesidades buscó valerse del medio circundante en primer lugar y luego de su intelecto, dando paso a los sucesivos cambios sociales en función del trabajo” (GONZÁLEZ R. – 2005:32); significa esto, que el proceso de satisfacción de las necesidades del ser humano y de la agrupación de éstos, fue y sigue siendo, el impulso que catapultó el desarrollo humano y social, indistintamente del rumbo del desarrollo seguido, los fines que alcanzó o se le atribuyó.

Nuestra Patria amada, nuestra Venezuela querida e idolatrada, posee probablemente la porción de territorio más ricas del planeta, hablando en términos economistas tomados de las escuelas neoliberales. Debajo de nuestra superficie – cómo decirlo sin que suene redundante – está posiblemente la segunda burbuja subterránea de agua dulce más grande del planeta (la más grande está debajo del territorio libio, uno de los dos frentes geográficos ambientales existentes en el planeta), lo que nos puede convertir en la segunda o primera reserva mundial de agua dulce al alcance humano, si le sumamos las fuentes superficiales del preciado líquido; somos uno de los dos frentes  geográficos ambientales del planeta, lo que significa poseer, riquezas minerales y naturales casi incalculables; ya somos reconocidos como la mayor reserva de petróleo mundial, segunda – llegando y pasando seguramente a la primera – reserva aurífera mundial; pronto seremos la primera reserva mundial en coltán; y así, veremos que tenemos con relativa abundancia, un alto o mayoritario porcentaje de los elementos químicos de la tabla periódica que no están libre y abundantemente en el ambiente como el nitrógeno y oxígeno entre otros gases, o que requieran de sofisticados procesos tecnológicos para su síntesis, lo que se expresa es, que poseemos dentro de nuestro territorio, elementos químicos que son necesarios para los procesos industriales existentes actualmente.

Al respecto vale decir, que de los treinta y un elementos químicos que son frecuentemente utilizados en la industria mundial, en nuestro país se encuentran con relativa abundancia, por el orden de diez y seis de ellos; y cómo si fuera poco, compartimos con la República Federativa de Brasil, el último gran refugio de la humanidad, capaz de albergar durante siglo y medio aproximadamente a unos cinco millones de seres humanos, de llegar a darse el caso de un conflicto núcleo atómico global, siempre y cuando el área a la que nos referimos – La Gran Sabana – no sea atacada con bombas de efectos radiactivos y/o desbastadores.

Hoy día, ese territorio amado y sentido, asiento socioterritorial de nuestra Patria, está política, económica, comunicacional y geográficamente bloqueado, por los grandes oligopolios mundiales que tienen su asiento en el país sin nombre ubicado al norte de Nuestra América, lo que ha significado – entre otros males – que el proceso de satisfacción de las necesidades sociales del pueblo venezolano, se cumpla precariamente, retrotrayéndonos a los tiempos de las últimas décadas del siglo XX, que muchos de los que nacieron al final de ese siglo no lo vivieron o – lo que es peor y más criticable – no lo recuerdan, sumados a los que vivieron apartados de la verdadera realidad social venezolana, esa realidad que estaba o está en sus cerros, en el campo abandonado y en los alrededores de los campos petroleros y mineros, sólo a título de ejemplo.

No tenemos todas las medicinas que necesitamos, más del 90% es importada, hasta las gotas de “falsas lágrimas” para los ojos son importadas; con los alimentos, pareciera que la relativa alta renta petrolera que tuvimos por unos años, volvió a provocar en el país, lo que ya había provocado en dos oportunidades anteriores – al menos – que significó el abandono del campo y la merma de la producción interna y autóctona, hablamos de los tiempos de la dictadura de Gómez y del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez.

No producimos vehículos automotores y en consecuencia, el bloqueo representa que un porcentaje del parque vehicular esté paralizado por falta de repuestos y hasta hace poco, por agotamiento casi total del combustible.

La carencia de insumos y requerimientos para satisfacer las necesidades de los venezolanos y venezolanas, ciertamente en los actuales momentos es alta, como lo son a su vez, las gestiones que hace el Gobierno Nacional para conseguir en el exterior y producir internamente alimentos, muy a pesar del bloqueo marítimo, aéreo, terrestre y económico; sin embargo, todo ese escenario que se nos presenta tétrico y hasta desesperanzador, no es más que un escenario, un potencial mar de oportunidades para demostrar lo que somos, quienes somos y como somos.

El hombre – dice el refrán – es del tamaño de las dificultades que enfrenta, se le agrega “y vence”, asimismo, Michael Gerber afirma que: un emprendedor ve oportunidades allá donde otros solo ven problemas; un revolucionario, que es muchísimo más audaz y visionario que un emprendedor, tiene que hacer como dijo alguna vez Michael Jordán: “Transforma siempre una situación negativa en una positiva”.

Tanto él Comandante Chávez, como recientemente él Presidente Nicolás Maduro, han afirmado, que las crisis tienen que convertirse en oportunidades reales para crecer y avanzar en revolución; es muy cómodo pretender hacer revoluciones, cuando se cuenta con todo y en consecuencia, no existen sacrificios que permitan valorar realmente lo que se hace y lo que se logra, así, la revolución no llega a las entrañas del ser individual y menos del ser social; una revolución no es cambiarlo todo porque se tiene los recursos para hacerlo, porque al final, cambiamos tanto que en definitiva, terminamos sin lograr cambiar nada; una revolución es cambiar todo lo que deba ser cambiado – coincidencia con Fidel Castro – pero una revolución también es, reforzar los hechos del pasado que hicieron grande nuestro presente y orientan la construcción del futuro – complementando a Fidel Castro – y asimismo, la revolución es la transformación sociopolítica del ser social existente e imperante, para crear al nuevo ser social socialista, es decir, que la revolución es precisamente el socialismo – extrema diferencia o absoluta coincidencia con Fidel Castro –

Cuando Fidel Castro Ruz pronuncia su discurso como Presidente de Cuba, el 1° de Mayo del año 2000, y define la revolución, nos expresó:

       « Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo». (Subrayado nuestro)

Ese concepto de revolución nos dejó para la posteridad, la evidencia de la más grande necesidad de sacrificios hechos y por hacer, por parte de pueblo alguno, en la historia de los pueblo, por lo menos, en el continente americano, sin embargo, no es suficiente en cuanto signifique acercarnos a la construcción del socialismo o la transformación sociopolítica del ser social existente, en el nuevo ser social socialista, que construirá la nueva sociedad, que el propio Fidel afirmó que sería la sociedad comunista, donde se estima, que el nombre y las características propias de esa sociedad futura, todavía no los hemos definido ni nombrado.

De la definición de Fidel, tomamos las siguientes frases: a) . . . sentido del momento histórico; b) . . .cambiar todo lo que debe ser cambiado; c) . . . emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; d) . . .defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio y; f) . . . luchar con audacia, inteligencia y realismo;

Gallinero construido con 75% de material recuperdo, con capacidad para 120 gallinas ponedoras

a) . . . sentido del momento histórico: Es indudablemente que, representa la necesidad de conocer plenamente el contexto sociopolítico y económico en que se vive y se lucha en contra de las fuerzas imperiales, que limitan nuestras capacidades, cercenan nuestras ventajas comparativas y competitivas y, contienen nuestras potencialidades endógenas, conocimiento que servirá para el reconocimiento, determinación y activación de los frentes de batalla endógena Nacional, regional, local, comunal e individual.

Vista lateral del Gallinero

c) . . . emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos: Constituye la construcción de nuestro propios escenarios socioproductivos para la determinación y caracterización de nuestros frentes de batalla endógenas, para que, con nuestras potencialidades y saberes sociales, edifiquemos el nuevo modelo social de producción, para eliminar el empleo, el salario y la plusvalía, elementos esenciales del modelo capitalista de producción, es en definitiva, nuestra verdadera emancipación económica, tecnológica y cultural, para nosotros y por nosotros mismos.

Auyamas y melosne en espera de cosechar

d) . . .defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio: es precisamente lo que se afirma, sobre la necesidad de reforzar los hechos del pasado que hicieron grande nuestro presente y orientan la construcción del futuro, manteniendo nuestra identidad histórica, cultural, rebelde y revolucionaria.

Oasis de topocho y plátano, lechosa y semillero de pimentón

f) . . . luchar con audacia, inteligencia y realismo: Porque como se afirmara inicialmente, la necesidad tiene múltiples o variadas formas de manifestarse, que se constituyen en el mejor y más grande estímulo para impulsar el proceso socioepistemológico, que implica a su vez, activar la inventiva y creatividad popular para generar satisfacciones a las mismas necesidades, de naturaleza social fundamentalmente e individualmente, diversificando y densificando, las capacidades creadoras del Poder Popular, haciendo que el proceso de satisfacer las necesidades, sea efectivamente la chispa que enciende el combustible, de cuya explosión, se impulsen los pistones del motor del proceso socioepistemológico, es decir, la motivación para impulsar la creación, desarrollo, depuración, perfeccionamiento, aplicación y reutilización del conocimiento social, tanto individual como colectivo, de modo que, la realidad sea una inmensa escuela social, para aprender con la vida y no para la vida.

En definitiva, la crisis generada por el bloqueo criminal que aplica arbitraria y criminalmente el gobierno genocida del país sin nombre ubicado al norte de Nuestra América sobre la Patria Venezolana, es una oportunidad de demostrar que efectivamente estamos en tiempos de revolución y que estamos haciendo revolución, sin que ello implique, que nos conformáramos con la situación o que justifiquemos la misma.

El venezolano y la venezolana, es el pueblo más capaz que la historia de la humanidad ha conocido, y no es una postura chovinista, es más bien, un reconocimiento de nuestro pasado de lucha que comienza en el siglo XVI contra el más grande imperio de la época y que ahora, continúa en una lucha asimétrica e inusual, en contra del más grande, guerrerista y asesino imperio que haya conocido la humanidad en toda su historia, y así como, derrotamos al imperio español en el siglo XIX, derrotaremos al imperio gringo en el siglo XXI, pero eso sólo lo podemos hacer, si hacemos – como afirmaba Mahatma Gandhi – que “Cada logro que vale la pena, grande o pequeño, tiene sus etapas y el triunfo; un principio, una lucha y una victoria”; en ese sentido, tenemos dos décadas empezando y resistiendo y en consecuencia, todavía no hemos alcanzado la victoria definitiva. Para alcanzarla, debemos preocuparnos y ocuparnos por las cosas pequeñas, que muy bien podría comenzarse preguntándonos: ¿Qué hemos hecho en estos veinte años, para coadyuvar en romper la dependencia económica, cultural y política que nos mantiene anclados a intereses foráneos?, ¿Qué hemos hecho, para ayudar o aliviar la carga de las instituciones políticas del Estado, que deben procurar alimentos y medicamentos para toda la población?, ¿Qué hemos hecho – además de criticar – para proponerle a los voceros de las instituciones políticas, alternativas de proyectos y acciones en general, que viabilicen la verdadera independencia? y, entre otras, preguntarnos: ¿Qué fortaleza moral tengo, para cuestionar las actuaciones de las instituciones políticas del Estado, cuando no puedo comprar los bienes de consumo importados que me den la gana?; las preguntas se les hacen a las venezolanas y venezolanos que no están ejerciendo cargos públicos con responsabilidad presupuestaria, es decir, no va dirigida a los llamados altos funcionarios de gobierno en sus diferentes niveles de descentralización.

El confinamiento debido a la cuarentena, tiene que haber hecho pensar y reflexionar a más de uno o una, sobre muchos temas, pero en especial, qué hacer y cómo hacer dentro de situaciones y escenarios como el que estamos viviendo actualmente; si no es así, entonces olvidémonos que habrá un mundo diferente luego de la pandemia.

Bajo las actuales circunstancias, no se puede dejar de recordar al Comandante Chávez y de las burlas de las que fue objeto, cuando planteó las propuestas de los gallineros verticales, de las huertas urbanas y en general, la necesidad de producir en el seno de la familia; no podemos olvidar, los impresionantes esfuerzos de Chávez y ahora de Maduro – por lo menos así lo expresó y lo expresa en reiteradas ocasiones – porque la gente produjera y que dejáramos de importar para consumir.

Como paréntesis, imaginémonos por un segundo, cómo estaríamos, si un grupo familiar por cada comunidad de cincuenta familias, hubiera adoptado la idea de construir y atender un gallinero vertical, que produjera unos cinco cartones de huevos diarios; ¿en cuánto estaría hoy día el cartón de huevos? – hay se las dejo –

Cultivando pimentón

Pues bueno, llegó el bloqueo y la pandemia, y continuó el saboteo interno, muy a pesar de las advertencias de Chávez y de Maduro – con la excepción de la pandemia, que nadie podía preverla –, y qué hicimos: criticar, quejarnos, criticar, quejarnos y después que descansábamos un ratico, volvíamos a criticar y a quejarnos. Pero con absoluta auto crítica, qué hicimos para contrarrestar la situación. La respuesta, se le deja a cada uno o una que critica y se quejan a cada rato; en lo particular, me enorgullece informar, que nuestra familia además de trabajar en lo que cotidianamente hace, con las variantes del caso claro está, construimos un gallinero para gallinas ponedoras o pollos de engorde, construimos unos noventa metros lineales de canteros para cultivo, un compostero para cuatro metros cúbicos de abono producido anaeróbicamente (sin aire) y, herramientas de trabajo como rastrillos grandes y pequeños (adjunto fotos).

A la fecha, ya hemos cosechado melón y auyama – poca, pero hay vamos – las matas de pimentón están empezado a cargar, y seguimos ensayando con semillas de pepino, calabacín, cilantro, perejil, ají dulce, patilla, parchita, anón, guanábana, limón, aguacate, mango, topocho, plátano, zanahoria, remolacha y tomates. Hemos preparado abonos y fertilizantes de manera orgánica sin agregados químicos sintéticos y estamos recuperando suelos.

En lo individual, logré crear un blog donde he podido publicar mis escritos, que poco a poco lo iré perfeccionando, escribí un libro y estoy trabajando en otros dos (¡La Verdad Sobre el Socialismo! y La Otra Pandemia), participe en una convocatoria de CONATEL que se convirtió en otro embarque, he releído y leído una buena cantidad de libros, entre ellos el Capital de Marx, Utopía de Moros, y estoy leyendo Filosofía de la Comunicación de Fernando Buen Abad, para uno de los proyectos bibliográficos.

Estimo que a pesar de todo, hemos podido sacarle algún provecho al deber de quedarnos en casa y que de alguna manera, contribuimos con un mínimo o ínfimo aporte al país, que se quedará así – ínfimo o mínimo –, si todos no aunamos esfuerzos por el país y si no continuamos luchando y teniendo la convicción sobre que, el Socialismo como la transformación del ser social existente en el nuevo ser social socialista, es el futuro necesario de todos, es el futuro necesario de la humanidad para que siga existiendo.

Cuando pienso en aquellas palabras de Bertolt Brecht al afirmar que: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles”, quiero y necesito pensar, que todos queremos ser del grupo de los imprescindibles; yo quiero pertenecer a ese grupo y por ello, asumo el compromiso de pensar en el país primero y luego en todo lo demás.

Perdones lo extenso del documento, pero y sin embargo, podría estar escribiendo cientos de páginas sobre motivación de lucha y trabajo, sobre proyectos que se diseñaron y no se han ejecutado y muchos ni siquiera se iniciaron; podría escribir miles de páginas quejándome y criticando, hasta que alguien me pregunte ¿aja, pero qué has hecho tú?

Termino por ahora, invitándolos a leer el libro que adjunto, que trata sobre la basura y, qué podemos hacer realmente con ella, tratando de derrumbar mitos sobre la entelequia ecologista y economicista del reciclaje, pero también, les recuerdo que hay publicados en el blog otros libros como “Relatos Increíbles” o “Y nos vamos a bañar en El Guaire”, que tienen propuestas de proyectos incluidos, asimismo, les invito cordialmente a apoyar la propuesta que pronto presentaremos para la creación y edición de la Primera Enciclopedia Venezolana de Educación Ambiental, razón de ser fundamental del presente blob.

Construyendo suelo para nuevos huertos

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