7 + 14 + 7 en vez del 7 + 7 = a un tercio trabajando mientras dos tercios resguardando – Una más, más de los mismo, o seguimos avanzando sin avanzar

El día 21 de julio de 2020, el presidente de la República solicitó, que el Poder Popular y gobernadores fundamentalmente, presenten propuestas para el funcionamiento de la cuarentena, la cual viene funcionando en lo que el mismo mandatario denominó, el método del 7+7, propuestas que de aceptarse, podrían comenzar a implementarse a partir del 27 de julio o, a partir del mes de agosto.

Con el lema: “Sólo el Pueblo salva al Pueblo”, el Presidente hizo la mencionada convocatoria, sin embargo, no dijo cómo podría ese Pueblo, ese Poder Popular hacerle llegar las propuestas que desde sus calles, sus hogares y trincheras de lucha en general, pudieren surgir.

Desde mucho antes de la llegada de la Revolución Bolivariana – hay que decirlo – ya el Pueblo hacia y presentaba propuestas a los gobernantes, que eran enviadas o entregadas personalmente a los propios presidentes, gobernadores y alcaldes o, jefes y presidentes de distritos, instancias administrativas equivalentes en su momento, a los actuales alcaldes, sobre todo en tiempos electorales; sin embargo, todas esas propuesta y lo digo con plena autoridad y conocimiento de causa, todas esas propuestas, o para no ser tan drástico, el 99,98% de esas propuestas, no llegaron a nada o, llegaron al bote de basura o a la destructora de papel; nótese que no se utiliza la distinción del género, porque para ese entonces – antes de 1999 – era muy difícil, por no decir imposible, que una mujer ocupara cargos relevantes en la Administración Pública, con las excepciones “barraganales” conocidas.

Llegó la Revolución y la realidad descrita la intentó cambiar el Presidente Hugo Chávez – muy a pesar de lo que podría pensar o creer un antichavistas – llegando incluso a realizar autocríticas fuertes, por no tener la capacidad operativa y estructural para atender todas las solicitudes que le llegaban y dar respuesta oportuna al Pueblo.

Sabemos, que el Presidente Chávez no pudo resolver el problema y durante sus días de mandatario, fue una de las principales preocupaciones y frustraciones que no lo dejó descansar; recordemos los dramáticos llamados que reiterada e insistentemente hizo a las Ministras y Ministro, a las gobernadoras y gobernadores, las alcaldesas y alcaldes, y en general, a las jefas o jefes, presidentas o presidentes de instituciones del Estado venezolano, llamados que ni siquiera, fueron respondidos por el eco del vacío de los oídos sordos de dichos funcionarios – nótese que ahora sí, hacemos la distinción del género –.

La realidad actual, pareciera que sigue siendo igual a la que encontró y enfrentó el Comandante Chávez; el Presidente Maduro está encerrado en el mismo círculo impenetrable que sirve de pantalla para anular o silenciar todo grito que provenga del Poder Popular y, lo que es peor, el propio Presidente Maduro crea cercos que lo aíslan más del Pueblo, cuando y por ejemplo pregunta en transmisión conjunta de radio y televisión, si todavía existe Twtter o, afirmando que esa red virtual es obsoleta – gran error –.

Es necesario aclarar, que el encerramiento o aislamiento del mandatario, no es completa y precisamente realizado aparentemente por personas de su entorno, también se debe al anacrónico sistema de recepción y atención de requerimientos que realiza el Pueblo, por más sistemas automatizados y telemáticos que se impongan, siempre, pero siempre, el factor humano será el determinante para acelerar, contraer o estancar los procesos, esto significa, que lo necesario es, encontrar gente que de verdad tengan vocación de servicio y no funcionarios públicos que su único interés es cobrar quince y último – en el mejor de los casos – o convertirse en protagonistas politiqueros.

Por ahora, la problemática de establecer una forma o mecanismo de contacto directo con el Poder Popular, es decir el Pueblo y los funcionarios públicos con determinantes responsabilidades administrativas, sean o no de elección popular, se aplazará por un breve lapso, nos ocupa formular una propuesta de mecanismo de operatividad de la cuarentena y la flexibilización de la misma, con el fin, que por un lado permita controlar y contener el nuevo coronavirus (COVID-19), y por el otro, el desarrollo seguro de actividades económicas y prestación de servicios.

Conforme a lo que venimos planteando – sobre el síndrome de sordera en las instituciones del Estado –, no podemos avanzar en la formulación de la propuesta sin antes recordar que, luego que – al día siguiente – él Presidente anunciara la fórmula del 5×5, que luego cambió a la fórmula del 7+7, se advirtió que el mecanismo presentaba pocas posibilidades de funcionar, debido a que se percibía, que estaba orientado hacia la protección de la actividad económica y no hacia la protección de las personas, como alternativa se planteó la propuesta que nuevamente se presenta, ahora por solicitud del propio mandatario.

Sobre la base – si se puede decir – de la fórmula del 7+7, se propone el 7+14+7, que se traduce en siete días de trabajo, catorce de cuarentena radical y absoluta y siete días de trabajo. No se plantea flexibilización porque las personas que estén en los catorce días de cuarentena radical y absoluta, no deberían salir de sus casas, a menos que sea estrictamente necesario.

En el cuadro adjuntado (propuesta_horario_cuarentena), se muestra la fórmula para un local o empresa, que tiene normalmente una sola trabajadora o trabajador; puede apreciarse, que ahora, en vez de tener un solo empleado o empleada, ahora tiene tres, para cubrir dos guardias de siete días continuos cada una, separadas con una cuarentena radical y absoluta de catorce días continuos.

Esa misma fórmula, se aplica para los dueños que atiendan o trabajen en sus establecimientos, por lo que, deberán buscar dos personas que los suplan.

Para el caso que, una empresa o institución requiera de más de una persona, simplemente se incrementa el número de trabajadores o trabajadoras en las guardias requeridas, teniendo presente, que ese número de personas, debe ser el mínimo necesario para operar óptimamente.

La operatividad de la fórmula está supeditada – como todas las fórmulas – a la disposición y capacidad humana, social, política y económica que se tenga o que se quiera entregar, manifestar o practicar, sobre todo, en lo moral, ya que, una persona o las personas, sólo podrán trabajar en una sola institución o establecimiento.

El Proceso sería: a) la persona ocurre a trabajar durante siete días continuos; b) esa misma persona, permanece durante catorce días continuos en cuarentena; c) la persona vuelve al trabajo y completa un ciclo de veintiocho días, en los que trabajó catorce y se confinó catorce, desarrollando actividades económicas y, dando tiempo suficiente para determinar si está o no contagiada, disminuyendo los riesgos epidemiológicos.

La implementación de la propuesta permite: 1) que el ciclo del virus se complete entre guardias de trabajo, lo que garantiza que la persona – sí cumple la cuarentena de catorce días – no se convierta en un foco de contagio; 2) que la actividad comercial se mantenga operativa continuamente; 3) incrementar coyunturalmente la contratación de personas, disminuyendo el desempleo y; 4) disminuir el confinamiento continuo, sin romper o desatender la cuarentena.

Asimismo, la propuesta puede presentan una infinidad de posiciones contrarias u opuestas, sobre todo, de los oposicionistas y de los que no quieren reducir en nada sus ganancias especulativas, pero un análisis simple, demostraría la verdadera conducta e intensión de los oposicionistas.

No podemos afirmar que la propuesta vaya a contener de manera definitiva o absoluta el contagio y con ello la pandemia, pero estimamos que merece – por lo menos – su revisión y evaluación; asimismo, la propuesta comprende otros aspectos relativos a: i) protocolos de protección; ii) condiciones de cuarentena o confinamiento; iii) controles de contratación y; iv) estructuración de los bloques de guardias y distribución de sectores económico en los mismos entre otros.

Volviendo al tema de la comunicación entre Funcionarios Públicos y Pueblo, se podría escribir un tratado de más de cien tomos de quinientas páginas cada uno en tamaño 10pts y estilo arial; sin embargo, sólo el tomo que trate el punto sobre la vocación de servicio, será el relevante para resolver el tema, y no está en manos del denominado Primer Mandatario, está en manos de los Funcionarios de niveles jerárquicos menos elevados, por ello, es que se ha escogido la presente vía, con su segunda publicación o entrada, reforzada por la red virtual Twitter y remitida por correo electrónico a algunos amigos y amigas.

En el mismo orden de ideas y cumpliendo con lo ofrecido en la presentación del blog, dejo a disposición de los que tengan a bien visitar o entrar al mismo, el libro “Y nos vamos a bañar en El Guaire”, donde presento evidencias de las afirmaciones sobre el síndrome de sordera que referí con anterioridad, pero sobre todo, se eleva a la consideración y evaluación de las y los lectores, sobre la posible causa u origen de esa expresión, que tantas burlas y menosprecio provocó en contra del Presidente Hugo Chávez en su momento.

Deja un comentario